lunes, septiembre 25, 2006

Jóvenes Titanes 8-12 (TPB Family Lost)

Echadle un buen ojo a Rose Wilson...


Teen Titans (Jóvenes Titanes): Family Lost TPB (Geoff Johns, Mike McKone;DC): La siguiente reseña se refiere a un tomo yanki que se corresponde con los números 8 al 12 de la serie Jóvenes Titanes, segunda saga del joven equipo que se centra en Ravenclaw y su relación con un nuevo Hermano Sangre.
Ah, ¡prometo no incluir ni un spoiler!
Si hace un par de días Marv Wolfman era citado en el post de las Crisis Infinitas cuando se refería que cada generación de lectores debiera no sólo que tener sino hacer suyos sus tebeos, esta serie vendría en mi opinión a ilustrar sus palabras. A título de ejemplo, esta saga, en la que Geoff Johns demuestra su buen hacer al guión.
Cada una de las escenas que Johns nos presenta están ahí por algo, por mucho que no nos digan nada. Si no sirven para caracterizar personajes, su inclusión se relaciona directamente con la acción que tiene lugar en ese momento, y si no, actúan como una forma perfectamente válida para introducir elementos que cobrarán importancia en un futuro cercano. Encima el tío sabe utilizar los textos de apoyo, en una economía que favorece a la narración... siempre que el dibujante sepa aprovechar esta oportunidad que se le brinda, cosa que, desafortunadamente, no siempre ocurre en esta serie.
Y es que Mike McKone, aunque a primera vista da la impresión de ser un dibujante interesante y atractivo, suele fallar en la narración de las escenas de acción. Y claro, en un cómic de superhéroes tortas no sólo las hay sino que en cantidad, de ahí que la realmente buena impresión que podría dejar el cómic queda un poco deslucida en último término.
Pero volviendo al guión, la baza más fuerte con que cuenta esta serie, Johns parece saber muy bien lo que quiere hacer al respecto. Tiene una idea general de cómo quiere que se desarrolle la historia del joven equipo superheroico y lo mejor de todo es que sabe cómo plasmarla de forma que el lector se lleve una impresión de coherencia del conjunto. Y esto no es fácil. Guionistas clásicos del género han caído en este punto, Chris Claremont, por ejemplo.
Por otro lado Johns sabe cómo enganchar al lector. Los comic books de los Jóvenes Titanes cuentan con algunos buenos cliffhangers y, en general, suelen sorprender por alguna cosa. Recordad si no la escena del primer número en la que Deathstroke le volaba la rodilla a Kid Flash. Impresionante. Y como ésta, la segunda saga nos depara también alguna que otra de esas imágenes impactantes que nos hacen decir Uauh, ¿cómo se le ha ocurrido hacer eso? Y para qué nos vamos a engañar, a los que nos gustan los superhéroes flipamos con estas cosas.
Para acabar, Johns consigue hacer un tebeo fresco, divertido como sólo podría ser un cómic protagonizado por adolescentes, y lleno de referencias frikis al universo que vio nacer esta serie y que demuestra que el tío se ha mamado muchos tebeos a lo largo de su vida. Si no, cómo se le ocurre a ¿el superhéroe antes conocido como Kid Flash? llamar a Garfield cabeza de ensalada? Y no sólo eso, Johns también piensa en los nuevos lectores que quizás no estén familiarizados con algunos de los personajes clásicos, y no duda en hacerles partícipes de datos que les ayuden a seguir la historia y ponerse un poco al día. En esta saga lo hace con Ravenclaw, en un resumen que remonta a su madre, como no podría ser de otra forma.
En fin, un buen cómic de superhéroes de hoy, de esos que te hacen pasar un buen rato y te dejan con ganas de leer el siguiente número. Si os gusta el género yo le daría una oportunidad a la serie.