lunes, junio 20, 2005

Ronda de reseñas del Saló 3 (three)

Well, visto que últimamente las lecturas completadas han sido bastantes, y por aquello que siempre se me echa en cara la extensión de mis posts he resuelto, por una vez, acometer un post al modo del maestro Jaume.
Hala.
Criaturas de la noche (Norma): dos historias autoconclusivas, a modo de cuento, firmadas por Gaiman. Poco que decir, la verdad, porque son de lo más normalito (lo cual no es nada malo, habida cuenta que luego la gente lee esto y se creen que uno ya está diciendo que son malas). Lo malo es que las viñetas corren a cargo de Michael Zulli. O sea, malas noticias. Para muestra un par de botones: Texto de apoyo: El Gato Negro le saltó encima. La cosa es que el gatito de marras ya le había saltado encima hacía cuatro viñetas. Pero es que anteriormente leemos en otro texto la descripción del Diablo como un ser entre una hiena y un dingo. ¿Y qué hace el bueno de Zulli? Pues me imagino que desconociendo qué es una hiena y mucho menos un dingo se va al diccionario y como probablemente ese día era su día tonto va a parar a la s de serpiente y dibuja lo que dibuja, o sea, una serpiente rollo Imperio Cobra. Vale 9 euros el tebeo en cuestión, más o menos lo mismo que os costaría ir a vuestra librería preferida y compraros los cuentos de Edgar Allan Poe. Lo aprovecharéis más tiempo y quedaréis bastante más satisfechos.
El Ojo del Diablo (Antunes, Tirso y Montes; Recerca): Una historia de piratas que no llega a mediocre por mucho que el cuestionado traductor (no lo digo por este trabajo sino por otros), Sánchez Abulí, lo califique de relato ameno y trepidante. Todavía me pregunto porqué lo han titulado así, en base a una piedra preciosa presuntamente maldita que aparece a medio cómic y que no tiene peso alguno en todo el tebeo, que recae eso sí en su protagonista, uno de esos que no te crees ya a las cinco páginas. Impagable la actuación del capitán Kidd, de lo más absurda. Y es que qué más puede decirse de un cómic cuyo máximo atractivo lo constituye un espantapájaros con un coco por cabeza y ataviado con casaca y sombrero piratas?
Hiram Lowatt & Placido Dans 1: La rebelión de Hop-Frog (David B., C. Blain; Planeta Langostini): curiosa participación de David B. en una historia que por su ambientación, el más salvaje oeste americano, acaba resultando de un absurdo que recuerda cualquiera de los episodios de los Monty Python. A pesar de lo original de la propuesta (que no vamos a desvelar y que me pregunto cómo diablos se te puede ocurrir algo así), el ritmo de lectura me resultó lento, llegando a aburrir en según qué escena. Además, me quedo con el Blain de otras obras (Isaac el Pirata, sin ir más lejos).
Los combates cotidianos 2: Tantas pequeñas cosas... (Manu Larcenet, Norma): Estupendo álbum que viene a continuar la serie cuya primera entrega recibió el premio a mejor álbum de Angulême 2004. ¿Llamamos a esto slice of life? Lo cierto es que aún siendo más de lo mismo, un brillante retrato de las comidas de tarro de nuestro prota, un desencantado fotógrafo de guerra que trata de encontrar algo que le sirva para justificar y disfrutar su vida, el álbum supera a su precedente en coherencia argumental. Increíble la forma en que cohabitan y se plasman sentimientos tan opuestos como un humor desbordante y la más absoluta tristeza. Impactante por momentos. Y todo con un dibujo humorístico y expresivo que le aporta mucha frescura al conjunto. Recomendable al 100%. Lo único malo, el precio (16 euros).
La línea de fuego (Manu Larcenet, Norma): un what if que sitúa a Van Gogh, 24 años después de muerto y con dos orejas sanísimas (hay explicación, no os preocupéis), en primera línea del frente en la Primera Guerra Mundial, con la misión de retratar la guerra para los mandamases que no alcanzan a comprender el porqué de tanta desazón y baja moral entre sus tropas. Delirante y divertida premisa básica que acaba desvelándonos el auténtico horror de aquella guerra con pinceladas que beben de lo fantástico y lo mágico, todo un acierto que acaba sorprendiendo al lector. Para recomendároslo. La putada, otra vez, el cochino dinero (que por otro lado bien lo vale).
Sahrazad (Toppi, Langostini): Reconozco haber empezado a leer este cómic a desgana, poco convencido de que pudiera acabar gustándome. Afortunadamente me equivoqué. Gran adaptación de lo que viene a ser una selección de cuentos del clásico literario, bellamente ilustrada y eficazmente narrada por Toppi, quien además deja patente su voluntad experimentadora en este medio que nos toca, el cómic. Gran lectura y más que interesante ejercicio visual.
Giss. Crónicas de Magón 1: Los hijos de la cibercarne (Jarry, Lapeyre, Brants; Rossell): Thriller futurista deudor de Bladerunner, cuyo principal acierto es su atractiva ambientación. Por lo demás, fácil lectura y, en líneas generales, previsible. Una lectura de váter camuflada dentro de una presentación impecable; en el improbable caso de que al menos enganchara, lo cual, para qué nos vamos a engañar, no es así.
Nyx el regulador 1: Ambrosía (Corbeyran, Moreno; Rossell): Otro thriller futurista que, en cambio, al menos sí que engancha desde el principio. Y es que a su interesante ambientación, que bebe del género steampunk, le debemos sumar un protagonista que se sale de los parámetros que habitualmente asociamos al de héroe convencional, y una historia que se deja leer bastante bien. No es memorable pero cumple dignamente con su cometido de entretener.
La Mazmorra Festival 1: Una mazmorra de más (Sfar, Trondheim, Larcenet; Norma): Más de lo mismo, sólo que los he leído mejores. Y es que dentro de la irregularidad general aplicable a cada álbum de las distintas series, el cómic en cuestión tiene tres-cuatro chistes. No más. ¡Y no pasa practicamente casi nada! Larcenet al dibujo cumple con el tono de la serie al tiempo que aporta su toque personal.
Peleas de enamorados 1 (Andi Watson, Norma): Uno de esos títulos que debiera servir para poner de acuerdo a todos los fanáticos de los superhéroes por un lado y los del slice of life por otro que contaran con un mínimo de sentido del humor. Fácil y divertida lectura. Lo mejor: el gato hijoputa del protagonista.
AIDP: El alma de Venecia y otras historias (autores varios, Norma): Cuatro historias basadas en el equipo de Hellboy pero sin el cuernecitos, que se mueven dentro de la mediocridad general, por mucho que haya alguna que se desmarque un poco (la dibujada por Guy Davis). Lectura de consumo destinada a saciar la sed de los fans en espera que Norma publique lo nuevo de Mignola que, todo sea dicho de paso, sólo firma la última de las historias contenidas en el volumen presente y que apenas merece nuestra atención.