jueves, julio 06, 2006

Ray 1 (The Surgeon with X-ray eyes)

¿A qué me has dicho que te dedicas? ¿Cirujana?

Ray 1 (Akihito Yoshitomi; Glenat): Nuevo seinen, compuesto de 7 números, que tiene por protagonista a una joven cirujana con rayos X en sus ojos, toda una ventaja en lo que a su trabajo se refiere. Ray es un juego de palabras con la palabra japonesa rei, que significa cero, cifra que se corresponde con la resta de los números que nuestra prota lleva tatuados en su brazo, y con la inglesa ray, que hace alusión a su extraordinaria visión. Ésto nos introduce el misterioso pasado de esta chica, que la sitúa como una víctima de una siniestra organización que trafica con órganos humanos a nivel internacional: cuando apenas era una cría, le arrancaron los ojos y abandonaron su cuerpo tomándola por muerta. Afortunadamente para ella, fue recogida de la calle y llevada a un médico que no sólo hizo que recobrara la vista sino que además la dotó de tan extraordinaria habilidad.
Así empieza este manga, rindiendo un homenaje a otro célebre cirujano de los cómics (y no, no es nuestro compañero de blog, Felipe), el Black Jack de Osamu Tezuka, personaje con el que Ray comparte algunas características comunes y que realiza más de un cameo, uno de ellos bastante gratuíto, en el tomo que tenemos entre manos. Así, Ray como BJ se dedican a acometer arriesgados casos médicos, generalmente al margen de la ley, con unos resultados óptimos, si bien nuestra protagonista mantiene unos principios y una dimensión más humana que la diferencian del amoral personaje de Tezuka.
El tomo se divide en diversas historias autonclusivas, cada una de ellas correspondiéndose con un reto médico, aunque a medida que vamos leyenda una tras otra observamos la existencia de una línea argumental de fondo que pretende ir descubriendo, poco a poco, las numerosas incógnitas que encierra el pasado de Ray y que viene a dotar al cómic de un mayor contenido que el que meramente nos ofrece una fórmula a todas luces limitada.
Algo curioso es el tono del manga, que combina la seriedad y emotividad que le proporciona su tema central, el médico, con un desenfado natural que le viene dado por todo un conjunto de divertidos personajes y situaciones que rodean a Ray y que confieren a la serie una dimensión que casi calificaría de surrealista por momentos. Imaginaos que las enfermeras que trabajan en una clínica que aparece en el cómic son expertas en artes marciales. O la increíble habilidad de Ray lanzando escalpelos cual Longshot en la Patrulla X. Po-zí. Pa flipar en colorines. Pero claro, luego haceros a la idea que los malos malosos son unos auténticos hijos de puta que se dedican a criar gente sólo para poder usar sus órganos... y esto es sólo la punta del iceberg de su maldad. Una serie de contrastes, vamos.
Por lo que respecta al dibujo, no es muy detallado, sino que tira más a lo simple y se centra básicamente en la figura humana, encontrándose pocos fondos trabajados. O sea, en la línea de bastantes mangas. Diría que en este sentido se supedita a lo funcional, en tanto que se deja leer bastante bien, incluso en las escenas de acción, que llegan a ser bastante importantes y que se siguen sin dificultad. A este respecto, el autor llega a crear suspense con bastante habilidad, alternando una escena de peleíta con otra en la que Ray está operando a un paciente.
En definitiva, un cómic que se sale de lo habitual y que resulta entretenido y a ratos divertido. Habrá que ver cómo el autor va dosificando la información sobre la trama, ya que en este número ya nos cuenta muchas cosas y todavía le quedan seis tomos más por delante.