martes, mayo 02, 2006

La misma diferencia y otras historias

-La misma diferencia y otras historias (Derek Kirk Kim; Astiberri): Oh, ¿y este manga? Nah, lo que yo digo, que estos chicos de Astiberri se saben currar unas ediciones que pa qué! Ahh... ¡si hasta da gustito pasar la mano por encima de la portada! Pero... ¡un momento! ¡Si no es manga!! Joder, ¿qué demonios es ésto? Parece independiente americano... ¿slice of life? Sí, tiene toda la pinta... Pos nah, habrá que leerlo, no?
Así que la cosa va de un par de amiguetes en torno a los veintitantos, Simon y Nancy. Y todo empieza con una conversación de lo más Clerks que tiene como escenario un restaurante vietnamita. Y sip, no dejan de venir a mi mente las pelis de Kevin Smith, de cuando todavía sabía hacer buen cine. Vaya, empiezo a ver un aspecto común en la trama... Tanto Simon como Nancy han hecho en sus vidas algo de lo que se arrepienten. Algo que les dictó su cobardía. Y algo que habrán de superar como prueba de su paso a la vida adulta.
Pero...¡eeeeh! ¡Que hay más! Una vez finalizada esta historia larga, de 80 páginas, se suceden toda una serie de otras más breves con registros que en más de una ocasión nada tienen que ver con lo leído. ¡Hasta encontramos tiras cómicas protagonizadas por personajes que parecen sacados de Barrio Sésamo! Eso sin contar las anécdotas de evidente contenido autobiográfico y de igual tono humorístico que llega incluso a participar de lo escatológico.
Y es que el contenido de este libro es bastante variado. Tenemos historias de relaciones personales, con un marcado matiz autobiográfico si bien sus protagonistas son ficticios, donde drama y humor conviven de forma natural, como la vida misma. Tenemos la ilustración de vivencias y reflexiones del propio autor, ocasionalmente auténticas declaraciones de principios donde la comicidad suele ser la norma. Y finalmente, las mencionadas tiras cómicas donde impera el humor negro. Pero es que esta heterogeneidad se plasma de igual manera en el registro gráfico, donde prima un estilo entre el realismo y la caricatura, si bien no es raro encontrar historias en las que Derek opta por el cartoon.
Y detrás de todo parece entreverse la definida personalidad del autor así como un tema común, que no es otro que el ofrecido por ese espécimen cuya edad oscila entre los veintena y los treinta y pocos. Una de esas edades en que a algunos nos da por pensar en quién somos, en qué hemos hecho hasta el momento y en qué nos depara el futuro. Una edad plagada de decisiones e incertidumbre. En definitiva, una crisis de la mediana edad para todos aquellos cuyos familiares no suelen pasar de los sesenta (sip, uno es fan de Doctor en Alaska, qué le vamos a hacer).
Como detalle curioso y a título complementario para quien le pueda interesar, se debe destacar que ésta es la primera obra de Derek Kirk Kim. Ahí es nada. Algo que hace que valoremos aún más si cabe la caracterización tan realista de personajes y situaciones, el tono próximo con que nos cuenta sus historias, y los aciertos narrativos que se aprecian especialmente en la historia que da título a este cómic (la sombra de Scott McCloud es alargada). Para alguien que no había llegado a los treinta años cuando realizara la mayor parte de las historias recogidas en este volumen es, sin duda alguna, todo un prodigio. De hecho y a nivel autobiográfico Derek fue un niño prodigio, lo cual explica muchas cosas. Todo ésto nos lleva a pensar que probablemente volveremos a disfrutar de nuevos y mejores cómics si cabe de este prometedor autor.
Resumiendo, un cómic más que recomendable para todo aquel que guste de historias sencillas bien llevadas. Especialmente recomendado a solitarios y solitarias irreductibles, voluntaria o involuntariamente hablando.