sábado, enero 21, 2006

Runaways, Invencible: Auténticos Desconocidos

-Runaways 1-9 (Brian K.Vaughan, Adrian Alphona; Panini): Acabado el primer volumen USA de esta colección, uno acaba con un buen regusto en la boca y no es para menos, ya que el cómic nos ha ido ofreciendo mes a mes una sorpresa detrás de la otra que hacía que permaneciéramos enganchados a la serie. Una serie fresca, protagonizada por adolescentes que descubren no sólo que sus vidas hasta el momento han sido un simple engaño urdido por unos padres que en realidad resultan ser villanos con ínfulas de grandeza, sino que también ellos son poseedores de poderes que ocasionalmente les identifican como metahumanos y con los que deberán familiarizarse si quieren seguir con vida ante la implacable persecución a la que serán sometidos por sus progenitores. Y por otro lado, como cualquier buena serie de adolescentes, es lógico que las relaciones entre los componentes del grupo sean las correspondientes a cualquier chico y chica de sus edades, lo que confiere una buena dosis de diversión que sabe alternarse con el inevitable drama de su situación.
Que quizás no estaba a la altura de las excelsas críticas que precedieron a su edición por Panini... puede, en efecto, pero eso no significa que no podamos constatar sus virtudes, que son muchas. Y es que pocas veces me lo he pasado tan bien leyendo un cómic de superhéroes.Porque todo lo que se puede esperar de un cómic de este género lo encontraréis en Runaways. ¿Son superhéroes, no? Pues no les pidáis nada más. Y nada menos.
-Invencible: Auténticos desconocidos (Robert Kirkman, Ryan Ottley; Aleta): Parece que hoy toca rollo monotemático-superheroico. Lo siento.
Cuando me leí el anterior material publicado por Aleta y correspondiente al inicio de la colección americana me dio la impresión que no estábamos ante un cómic de superhéroes más. Aquello era como leerse a una especie de Peter Parker que no sólo descubría que con la pubertad acababa adquiriendo superpoderes sino que siempre había sabido que su padre era una especie de Superman. Y lo mejorcito del asunto es que aquello lo escribía un tío que hacía que te rieras con el resultado. Kirkman me parecía un friki de pro, uno de esos que se han mamado un montón de cómics y de repente se descubren como esponjas capaces de sintetizar todo ese bagaje y materializarlo en una serie que casi diría que podía darle la mano a la Buffy de Whedon. Y joder, era divertido, sí. Ahora que también reconozco que los primeros números, concretamente los primeros cuatro prestigios publicados por Aleta, me parecieron una sucesión de historias donde lo mejor residía en los chistes y en lo divertido que podías encontrar que te presentaran el tema superheroico mezclado con la más absoluta cotidianeidad de una familia media americana.
Pero uno va y se lee este tomo, Auténticos Desconocidos. Y todo cambia. Un giro argumental que si bien no te coje completamente desprevenido sí que te golpea como un martillo. El tono humorístico, aún presente en el comienzo del tomo, se desvanece de un soplo para plantearnos una situación trágica a todas luces. Una de esas cosas que cambia radicalmente la vida del protagonista y de todos los que le rodean. Nuestro protagonista ya no volverá a ser nunca el mismo. Nadie lo sería en su pellejo.
Y ahora tengo más ganas que nunca de ver más cosas publicadas de esta serie, posiblemente una de las más interesantes dentro de este manido género dentro de nuestro panorama comiquero.
Además, ese tono fresco que desprende la serie se refleja en su dibujo, de un trazo delicado pero elegante, y dotado de cierto matiz caricaturesco en ocasiones.
En definitiva, si siempre has dicho que te gustan los superhéroes...¿qué haces que todavía no te estás leyendo esta serie?