viernes, enero 13, 2006

Cuerpo de sueños

Cuerpo de sueños (Capucine, FX Gràfic): Abres un cómic, lees esa página elegida al azar y cuando te das cuenta ya te has leído medio álbum. Si te pasa eso es que has encontrado algo.
En mi caso fue una página de las páginas de este álbum, en la que una embarazada jugaba en su bañera con una canica y su ombligo. Una simple anécdota sí, pero retratada con mucho encanto y que para mí fue más que suficiente para que me atreviera con un álbum como éste que se centra en la evolución de un embarazo, el de su protagonista, con un fuerte componente autobiográfico de la que es su autora, Capucine.
¿Pero quién demonios es Capucine? Admito no estar familiarizado con su obra previa, pero una vez leído el cómic me sorprendo al encontrar un par de referencias (1 2) en BD Sélection donde no sólo se la pinta bien sino que se llega a comparar su estilo con el de Marjane Satrapi (Persépolis, Pollo con ciruelas).
El álbum en sí nos presenta una evolución cronológica del embarazo de su autora, desde el mismo momento en que se entera de que está en estado hasta que da a luz a su pequeña. Todo a base de breves historias, anécdotas diría yo, de una o dos páginas que vienen a ilustrar sus dudas, esperanzas, sueños, ilusiones, miedos... todo lo que pasa por su cabeza y siente su corazón a lo largo de esos nueve meses. La evolución de una relación, la materno-filial, y de cómo algo abstracto como puede ser tu hijo en los primeros momentos del embarazo acaba materializándose como alguien real capaz de ganarse todo tu amor y dedicación.
Es precisamente esa implicación directa, de primera mano, la que hace que el cómic resulte próximo para el lector. En Capucine encontramos una mezcla de inocencia, humor e inteligencia que consigue ganarse nuestra simpatía ya desde las primeras páginas del álbum. Una complicidad con el lector que se afianza usando una rotulación manual que tiene algo de infantil.
El estilo de dibujo es bastante simple pero efectivo, de contornos marcados que confieren expresividad al conjunto y que configuran figuras llenas de encanto (fantásticos esos ojos almendrados).
A título de curiosidad, destacar que el cómic incluye como anexo una serie de dibujos a modo de gags humorísticos realizados por otros autores en lo que parece una colaboración surgida de la amistad personal con la autora, un detalle más a añadir a esa sensación que advertimos acerca de la fuerte carga personal que está presente en todo momento en la obra.
En definitiva, un cómic fresco cuya lectura puede hacernos pasar un rato francamente agradable al tiempo que nos acerca de primera mano una situación tan natural como la vivida por una mujer embarazada. Recomendable. Y si tienes una amiga embarazada plantéatelo como un regalo fuera de lo normal (seguro que ya tiene mil y un patucos y demás cosas para el bebé).