domingo, abril 17, 2005

¿Warren Ellis ha pedido un cruassan? Naaaah..

El chico con las Manos del Sol Naciente Posted by Hello

Llega la primavera y con ella la obligada limpieza general que pone al descubierto formas de vida inteligentes bajo la cama, libros de títulos tan sugerentes como Las mujeres de la Biblia en la pintura del Barroco o ese cable de ampli que ya dabas por desaparecido (aunque la verdad, hace eones que Drew duerme en su funda, spleepin' beauty..). Afortunadamente, los ácaros-mutantes-from-outer-space me dan una tregua que aprovecho para ver qué bien que se lo pasa Takeshi Kitano poniéndole cara a Zatoichi en su peli de homónimo nombre y para leer un poco.

Amasando ja-pan: Es sorprendente hasta dónde han llegado los japos con su manga. ¿Os imagináis un cómic regular que saliera en nuestra parcelita de occidente y que nos contara el periplo de un chaval de provincias cuyo sueño es no sólo convertirse en panadero sino popularizar en su país el pan? ¿A que no? Normal, ¿a quién se le ocurriría? Pero claro, hablamos de un país donde el cómic es una gran industria con un gran público, situación a años luz de lo que estamos acostumbrados a ver por nuestras tierras. Toda persona es capaz de encontrar un manga que se adapte a sus características particulares, al menos potencialmente. Lo dicho, años luz, la utopía al otro lado del planeta.. Respecto al manga que tenemos entre manos debo reconocer que no hace falta que seas un panadero consumado o un amante de la chapata gallega para disfrutar este cómic. Se nos cuenta cómo Azuma, nuestro candoroso e inocente protagonista, descubre de pequeño el pan y su innata habilidad para cocinarlo. Claro, teniendo unas manos como las suyas, poseedoras de la temperatura idónea para resultar en una perfecta fermentación de la masa (sip, para fliparlo), cualquiera se lía la manta a la cabeza y reúne el coraje suficiente para acudir a Tokio con la esperanza de hacer realidad su sueño! Y en su periplo se cruzarán diversos personajes, algunos de lo más extravagantes, dispuestos a poner a prueba sus habilidades, y con algunos de los cuales parece deducirse que surgirá la amistad e incluso el amor. Destaquemos el sentido de humor que encontramos en sus páginas, rayando el absurdo a ratos, si bien he de reconocer que el desarrollo es un poco irregular, alternándose escenas en las que apenas pasa algo digno de mención con otras dignas disfrutar y de reir a mandíbula batiente. Y la narrativa resulta hasta comprensible para el lector, lo cual se agradece, la verdad. Vamos, un cómic original (pa lo que estamos acostumbrados) y para pasar un buen rato.

Ministerio del Espacio: Warren Ellis y Chris Weston, dúo de lujo para una miniserie de tres números reunida por Dolmen en un sólo volumen. La premisa básica: ¿Qué hubiera pasado si después de la segunda guerra mundial los británicos hubieran captado a los científicos alemanes que habían desarrollado durante la guerra los primeros motores de reacción y los cohetes V2? Una conquista del espacio monopolizada en exclusiva por el Imperio Británico. ¿Original? Well, hasta cierto punto tan sólo. Planteamientos similares bien podemos haberlos leído con anterioridad en cuentos clásicos de ciencia-ficción. Aunque reconozco que puede resultar interesante que recaiga en una persona en exclusiva la iniciativa de este particular Ministerio del Espacio: un personaje de atractiva personalidad sin duda (y un hijo-puta más de los que ya nos tiene acostumbrados el señor Ellis). Pero me ha dado la sensación de que la misma historia nos la podrían haber contado en menos páginas. Más puntos oscuros: una incógnita a la que se alude de forma reiterativa en el cómic es muy fácil de preveer por parte del lector. Otro problema que le encontré es el tono casi diría que documental que preside todo el cómic, y que resulta frío para el lector (a mí incluso me parece aburrido). ¿La ejecución? Brillante la recreación de vehículos y estaciones espaciales que nos hace el Weston, con cierto sabor retro rollo años 50; si algo le criticaría son quizás las expresiones de los rostros. ¿La edición? Correcta; se agradece la inclusión de una entrevista con Ellis (si bien breve). El problema es el precio: 10,50 euros para unas 80 páginas. En definitiva, una historia de ci-fi del montón pero con un presupuesto hollywoodiense que es lo que puede hacerla interesante eventualmente (lo cual no ha sido mi caso).