lunes, mayo 16, 2005

Babel, de David B.

Parece que últimamente los seguidores de David B. pueden darse por más que satisfechos. Si recientemente veíamos publicada la primera parte de Buscadores de tesoros (reseñada por aquí no hace mucho), ahora es el álbum Babel el que vemos publicado por sins entido.
En esta obra, el autor, en clave autobiográfica (como ya nos tenía acostumbrados en La ascensión del gran mal), nos relata algunas de sus obsesiones cuando era pequeño, a menudo reflejadas en sus sueños y con un hilo argumental medio sugerido que no es otro que la enfermedad de su hermano, la epilepsia (volvemos otra vez al gran tema de La ascensión). En total, seis historias cortas que vienen a ocupar 32 páginas, y de las que os ofrecemos una de ellas en el siguiente enlace.
Hablando del argumento debemos apuntar que nos encontramos con simples anécdotas vivenciales que tan sólo se relacionan entre sí por la epilepsia del hermano, aunque este nexo llega a ser una mera excusa para enlazar historias que bien poco tienen que ver unas con otras, y que ocasionalmente te llegas a preguntar a santo de qué vienen en el todo de la obra (así, una historia sobre el conflicto de Biafra que reconozco acabé leyendo por encima). Lo dicho, puro interés anecdótico.
El punto fuerte del álbum es el aspecto visual. Es David B., el de siempre, con su dibujo claro y efectivo, de contorno grueso, a dos tintas (roja y negra), expresivo a todas luces. Jugando con la composición y diseño de página. Con impactantes e imaginativas imágenes (pensemos en el tema onírico, omnipresente, que en buena medida viene a condicionar el aspecto visual), que me recordaban vagamente algunos de los trabajos de Max. El cuidado puesto en el apartado gráfico se corresponde con la edición de sins entido, que sigue la de Coconino Press, donde destaca una sobrecubierta con solapas donde el autor aprovecha para incluirnos una reflexión mítica sobre la enfermedad, a través de viñetas y esta vez a todo color.
En fin, lo dicho, fans de David B., estáis de enhorabuena. Para los demás, well, curioso no más. Y bonito (y si os interesa el diseño quizás debiérais pegarles un vistazo).