viernes, octubre 14, 2005

Serenity: el post compartido

Como han comentado los compañeros más abajo (con algunos de esos posts profundos que tan buena fama nos darán), anoche fuimos a ver el pre-estreno de Serenity, la película que continúa la serie Firefly de la que hablaba algunos posts más abajo... Bueno, a ver, cómo lo digo... La película no es una obra maestra, ni siquiera es superprofunda (aunque tiene un buen punto de crítica contra todo aquel que quiere manipular a las masas -y no miro a nadie, señor Bush...-), pero es que tampoco lo pretende, qué coño... ¡Aprende, Lucas, aprende de una vez! ¡ESTO es space-opera!

Si a los diálogos y personajes "marca de la casa" de Whedon le sumamos más presupuesto (y por lo tanto, mejores decorados, iluminación y efectos especiales) y una historia decente (¿recordáis cuando Lucas sabía contar historias? ¿O era otro el que se las escribía?) os hareis una idea de lo que es Serenity.

La historia está pensada para que sea entendida para gente que no ha visto la serie, pero obviamente hay guiños a los seguidores de Firefly y algunos hechos que, pese a ser completamente comprensibles por cualquiera, se sienten de manera especial si tienes aunque sea algo de browncoat (como se llaman a sí mismos los fans acérrimos de Firefly). Los diálogos siguen en la tónica habitual de Whedon: inteligentes, divertidos e irónicos incluso en los momentos más dramáticos. Lógicamente no todos los personajes tienen la misma importancia, pero incluso los que menos (Inara y Book en este caso) están bien caracterizados y tienen su peso en alguna escena.

Por poner un "pero", pese a la relación "especial" de Mal e Inara, la discusión que tienen poco después de que Inara llega a la Serenity me parece muy forzada, pero creo que era necesaria para introducir su particular relación. Y, bueno, quizás la primera mitad de la película pueda parecer lenta a algunos, pero también creo que era un mal necesario.

En fin, dejo este post abierto para que mis compañeros vayan añadiendo cosas en él (y yo mismo también), en la medida en que se nos vayan ocurriendo más cosas que decir.