jueves, abril 20, 2006

La cofradía del mar 1: Punto base


La cofradía del mar 1: Punto base (Nancy Peña, dibbuks): Ya sabéis que me flipan los piratas. Es así desde crío, desde que ví como Barbanegra moría ahogado en la subida de la marea después de que su tripulación le hubiera enterrado hasta el cuello en una playa (o sea, nada que ver con la realidad). Pero ya estoy divagando. Lo normal, cuando me tocan la fibra.
El cómic que tenemos entre manos se centra en las aventuras y desventuras de una madre y su hijo, que huyen de una sociedad totalitaria para acogerse a la libertad ofrecida por la cofradía del mar, un baluarte de igualdad y libertad que le debe mucho a su referente real, los Hermanos de la Costa, asociación integrada por piratas de diversa procedencia, emplazada en Tortuga y que data del siglo XVII.
Pero lo curioso es cómo está plasmada dicha trama, partícipe del drama folletinesco en tanto que madre e hijo se verán separados por las circunstancias y será su reencuentro uno de los puntos focales de la obra. Pero hablábamos de forma. Y es que los protagonistas del cómic son animales, que se organizan a imagen y semejanza de como ha hecho el hombre a lo largo de su periplo histórico. Y aquí deberíamos hablar de conceptos como totalitarismo, democracia o teocracia. Y aquí es interesante cómo la acción se inicia en una sociedad de férreo control sobre sus ciudadanos, en un mundo que curiosamente recuerda mucho al retratado por autores de ciencia-ficción como Huxley u Orwell y en el que, en la versión de Nancy Peña, dominan las ratas sobre otras especies. Y es que, en efecto, el tono crítico está ahí a lo largo de todo el tebeo; y no sólo atañe a la política, sino que también otros aspectos son contemplados, como la religión.
Pero os engañaría si os dijera que todo se queda en una mera fábula política que sirve de fondo a una trama clásica de aventuras. Otro componente importante es el fantástico. Concepto que viene a manifestarse de muy diversas formas: como explicación mitológica del origen de un grupo, como es el de los sinos (gatos); o en la extraña desaparición de los ordragones, cuyos actos parecen haber contribuído significativamente a la constitución del mundo en que tiene lugar la acción; o en la siniestra aparición de un espíritu. Un fantástico que interpenetra la realidad si bien permanece oculto las más de las veces.
Todo ello ilustrado por el estilo expresionista de esta autora francesa, Nancy Peña, que demuestra un evidente interés por la narración y por la composición de la página. De destacar es el gran trabajo previo de documentación que ha realizado la autora a la hora de diseñar su mundo, y que como resultado nos reporta una sensación de proximidad y credibilidad al tiempo que posee una gran capacidad de evocar, de sugerir, sentimiento que consigue a través de la adecuación del color respecto al objeto u ambientación retratados.
Lo cierto es que después de leer este álbum encuentro una evidente mejora respecto su anterior El gabinete chino. La lectura de aquella me dejó con la vaga sensación de que le faltaba algo, si bien no conseguí adivinar el qué. Sin embargo, en ésta el acabado del conjunto me ha parecido más consistente, al tiempo que me ha implicado más en su lectura.
En definitiva, una lectura más que interesante y una autora con cuyo nombre debemos quedarnos.

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Blog de Nancy Peña