lunes, enero 24, 2005

Canción triste de Gotham

Os voy a contar un par de secretos sobre mí..
Empecé a pedirme Gotham Central hará ahora unos dos años,desde el primer número USA.¿Por qué? Porque a mí de pequeño mi padre solía cambiarme el canal en el que echaban Canción triste de Hill Street,serie que si no voy muy equivocado también disgustaba profundamente a mi madre.La verdad,a día de hoy apenas tengo algún recuerdo de aquella serie,salvo la recomendación del sargento que rezaba algo así como "...y cuidense ahí afuera" y la banda sonora (lo cual es todo un éxito si pensamos que mi profe de conservatorio acostumbraba resaltar mi mala memoria musical,una constante a lo largo de toda mi vida).Y es que desde los escasos y fragmentarios episodios que vi entonces,surgió en mi una cierta fascinación por las buenas-viejas-historias-de-polis
,y no me preguntéis exactamente qué entiendo por ello,quizás en otra ocasión.
Well,lo segundo es que hasta hace un mes no me leí el primer número de la serie.
En serio,100% sincero.
Así de estúpido soy.
Afortunadamente acabé constatando que la serie estaba,en líneas generales,a la altura de mis espectativas (creadas a prioiri y casi sin base alguna,todo sea dicho de paso).Menos mal,me había gastado una pasta en todo aquel papel impreso.

En Soft Targets nos las vemos con un francotirador que amenaza Gotham en los días previos a la festividad de Navidad, poniendo en jaque al cuerpo de policía de la ciudad en una crucial y desesperada cuenta atrás.
La historia tejida por Brubaker es interesante,contada con muy buen ritmo (medido pero con la suficiente intensidad para atrapar al lector),e incluyendo giros sorpresivos.Al tiempo se profundiza en la psicología de nuestros agentes,siempre con el interés de acercárnolos como personas,hecho este más que interesante por cuanto no es aislado,sino que los guionistas de la serie (el otro es Rucka,al que dejamos descansar tras su saga Half A Life,elogiada por la crítica pero a la que pondría más de una objeción a título personal,que no es el momento ni el lugar adecuados para ello) lo han concebido como constante de la serie.Con cada episodio vamos construyendo la personalidad de cada uno de los inspectores del cuerpo,a base de frases y acciones sueltas, al tiempo que vamos conociéndolos mejor hasta tal punto que nos acaban resultando familiares o llegamos a identificarnos con sus inquietudes,esperanzas,etc.Y curiosamente,a veces acabamos olvidándonos de que estamos en Gotham,hecho indiscutible que antes o después acaba saliendo a la luz,como la convicción de que la vida es tremendamente injusta dando lugar a existencias al borde del sinsentido más desesperanzador.
Volviendo a la historia que nos atañe,resaltar lo bien llevada que está la acción,jugando en un principio con la motivación del francotirador (sobre la que volverá una y otra vez a lo largo de toda la historia) y con su identidad (hecho este estropeado por la portada elegida por Norma,excusable en términos comerciales),de forma que el lector está enganchado desde la primera a la última página.
En el plano gráfico,destacar una vez más las excelencias del dibujo de Lark combinado con las tintas de Gaudiano.Y es que esos encuadres poco habituales,esa captación de atmósfera y esos fondos tan detallados son más que de agradecer.
En fin,una historia redonda: fuera sombreros y ovación de pie,por favor.