miércoles, agosto 10, 2005

Vaughan, valor seguro

Hay una serie de guionistas, surgidos hace relativamente poco (o conocidos desde hace relativamente poco, que también puede ser) que para mí son una especie de garantía de que la historia que vas a leer será, como mínimo, entretenida.Y es posible que hasta más que eso. Es el caso de gente como Robert Kirkman (Walking Dead es impresionante y su Invincible es divertidísimo), Dan Slott (su Hulka es una de las series que más espero, y su miniserie de los Vengadores de los Grandes Lagos es cachondísima) o el caso que nos ocupa: Brian K. Vaughan.
Vaughan lleva ya un tiempo por aquí, de hecho me han comentado que hay un par de Iconos X-Men guionizados por él, pero yo le descubrí con la edición americana de Runaways. Un día, vino Jaume Vaquer a la oficina y me estuvo comentando algunos cómics que estaba leyendo, y me dijo que Runaways le parecía lo mejor que estaba publicando Marvel en aquel momento (hace más de un año ya). Para los que no la sigáis (hace unos meses que Panini ha empezado a publicarla en España), os comento que Runaways trata de eso, unos chicos que huyen de sus casas. De sus padres, concretamente. Hasta ahí podría ser una historia real, pero es que el motivo por el que huyen es porque han descubierto que sus padres son supervillanos. Los chicos -bueno, dos chicos y cuatro chicas en realidad- dan mucho juego. Cada uno tiene una personalidad muy definida que en algunos casos choca totalmente con la de algún otro, lo que da lugar a situaciones divertidas que nunca llegan a extremos porque todos los personajes son conscientes de, primero, que se necesitan y, segundo, de que se están haciendo amigos. Una pequeña joya de Marvel que, sin ser una obra maestra, ni pretenderlo, es un tebeo divertidísimo de los que esperas mes tras mes. La colección cerró en el número 18, pero las buenas ventas de los digest (los nuevos tomitos recopilatorios de la Casa de las Ideas) han propiciado que la colección regrese, quizás un poco más flojita que antes, pero igual de divertida.
El dibujo de Runaways corre a cargo de Adrian Alphona, dibujante que, si bien al principio no llama mucho la atención (a mí al menos... quizás por esa influencia pseudo-manga que tanto ha llegado a cansarme) tiene sus puntos fuertes en las expresiones faciales de los protagonistas y va mejorando número a número. Más que correcto, la verdad.
Poco después, Norma empezó a publicar aquí otra de las obras de Vaughan, Y, el último hombre y, qué queréis que os diga, me tiene enganchadísimo. Y, el último hombre es un cómic del sello Vertigo de DC dibujado por Pia Guerra, otra dibujante correcta y buena narradora pero poco o nada espectacular, aunque la verdad es que la serie le va como anillo al dedo. La premisa de la serie no es otra que el sueño sexual de todo hombre: ser el único hombre de la Tierra. Aunque, por supuesto, el sueño se convierte en pesadilla.


El protagonista de la historia es Yorick, un chico americano aficionado al escapismo que vive en Nueva York con su mono Ampersand cuando, de repente, llega la Plaga y todos los mamíferos masculinos del planeta mueren al instante... a excepción, claro, de Yorick y Ampersand. Esta Plaga es un misterio, de hecho, no se sabe el porqué de la situación, y esa es una de las cosas a explorar en la serie. Otra, por supuesto, es la formación de una sociedad compuesta íntegramente por mujeres y el cómo ellas reconstruyen, a su manera, el mundo. Vaughan comentó en una ocasión que si hubieran fallecido las mujeres en lugar de los hombres la serie hubiera acabado enseguida, porque los hombres nos habríamos dado la culpa los unos a los otros y habrían volado los misiles hasta devastar el planeta. Pero eso no significa que un mundo sin hombres sea un paraíso. Nada más lejos de la realidad. Por culpa de nuestra sociedad, hay muchos trabajos que hasta la fecha casi siempre han sido realizados por hombre, y ahora las mujeres deben aprender a marchas forzadas. A esa situación única hay que añadirle los personajes: el último hombre del planeta, Yorick, que tiene que disfrazarse de mujer porque si no, o le acosan o le intentan matar; su madre, una política que bien puede convertirse en la presidenta de los USA; una agente del Gobierno que protege a Yorick en su viaje; una científica dispuesta a averiguar lo que ha sucedido; la hermana del protagonista (uno de los personajes más interesantes por los cambios que ha sufrido); la novia de Yorick (aunque no ha vuelto a aparecer desde el primer capítulo siempre está presente en la mente de Yorick)... Una serie que engancha por la situación que plantea, por la forma de contar las cosas de Vaughan y por sus impresionantes cliffhangers (cliffhangers que son marca de la casa de Vaughan, por cierto, ya que los usa en todas sus series) que perdemos un poco en la edición española debido a que la serie ha sido publicada en tomos.
Esperemos que a Planeta le de por continuarla en un futuro cercano.

Otra serie de Brian K. Vaughan que estamos viendo en España es Mística, aunque su etapa en la serie ya ha terminado (este mismo mes, si no recuerdo mal). En ella, Vaughan nos obsequia con un entretenido cómic de espías sin más pretensiones que el de hacerte pasar un buen rato. Simplemente tenemos a Mística convertida en un agente secreto a las órdenes de Xavier (a su pesar) usando sus poderes de metamorfosis de formas nunca vistas (en mi caso a veces ni siquiera imaginadas) para cumplir con su misión. Veremos que tal se le da la serie a Sean McKeever(ganador de un Eisner este año), el sustituto de Vaughan.
Y luego está Ex-Machina, inédita de momento en nuestro país, aunque me suena que Planeta la sacará dentro de poco. Ex-Machina es una serie regular dibujada por el gran Tony Harris (dibujante de la también genial serie Starman) protagonizada por... el alcalde de Nueva York. Dicho así no parece muy impresionante, pero, ¿y si añadimos que el alcalde Hundred fue durante unos años el único superhéroe del planeta? Entonces la cosa cambia, ¿verdad? El señor Hundred tiene el poder de hablar con las máquinas debido a un accidente con una extraña maquinaria... pero la serie se basa tanto en su pasado como superhéroe (y su relación con los atentados del World Trade Center) como en su presente como alcalde. Y, la verdad, Vaughan lo ha vuelto a hacer, ¡cómo engancha la serie!


Vaya, que aún no he encontrado una serie de Vaughan que no sea, como mínimo, divertida e inteligente. Más de lo que, por desgracia, solemos encontrar en el mainstream americano.