sábado, febrero 16, 2008

La Muerte del Capitán America. Acto 1. Sin Spoilers.


YA estamos en plena publicación en nuestro país de la saga que comenzó con la muerte del legendario Capitan America y que constituyó el epílogo a Civil War, la miniserie más famosa, rentable y polémica de los últimos años.

Servidor ya ha leído completo el primer acto (de tres si no me equivoco) y que nos lleva hasta el número 30 e la serie regular USA (el 31 aquí imagino).
Y no seré yo quien "spoilee" sobre la misma porque merece disfrutarse número a número sin saber lo que te espera. Sin lugar a dudas, Brubaker es a día de hoy el guionista de moda en Marvel y si sigue así, está llamado a ser uno de los grandes escritores que pasarán por la vida (y muerte) del Capi, junto a Simon, Lee, Kirby, Friedrich, Englehart, Stern, Conway, Gruenwald y Waid...y si no, tiempo al tiempo.
Como decía, todo muy bien contado, impactando al lector a cada página. Los personajes hablan y se comportan como tienen que hacerlo, dicen lo justo y necesario en el momento adecuado, sin necesidad de soltar frases molonas como haría Millar, o hablando de más como haría Bendis.

Sin embargo, estaréis de acuerdo conmigo en que canta y mucho la forma de matarlo. Me explico. Doy por sentado que habéis leído el Capitan America 26 (de Panini). Un personaje público como Steve Rogers alias Capitan América. Actualmente declarado Enémigo Público Número 1 desde el día del inicio de la Ley Registro de Superhumanos que dio lugar a la Guerra Civil. Y además, por si fuera poco, enemigo de todo enemigo de los Vengadores desde el número 4 de la serie original, más todos los suyos propios.

¿Y cómo protegemos a este Prisionero de Guerra antes de llevarlo ante el Juez en un simple Juzgado de NY?

Pues con unos grupete de policías. Está clarísimo. No hace falta nadie más. No hay peligro de que el prisionero se escape. No hace falkta que lo escolte ningún metahumano, o el propio Iron Man, como debería haber sido. Lo raro es que Steve Rogers no pidiera un capellán antes de salir del furgón. Hubiera molado que entre la muchedumbre aparecieran un montón de viejos enemigos para matarle y que al llegar hasta él, se lo hubieran encontrado tiroteado.

Estaba muerto antes de salir.