miércoles, mayo 27, 2009

ENTREVISTA A JAVIER PULIDO Y CONVERSACIÓN EN EL SEGUNDO COMIC NOSTRUM PALMA DE MALLORCA

Javier Pulido es un dibujante que siempre me ha gustado y con el que disfrute mucho en Hulk, Blanco Humano, Robin y especiales como Starbrand. Tiene un estilo único y personal. Para mi era uno de los motivos para asistir a Cómic Nostrum y escuchar a este gran dibujante.


La entrevista a Javier Pulido se realizó en una sala de conferencias del primer piso de la Misericordia.
Duró aproximadamente 45 minutos, más el tiempo de las preguntas. Fué bastante amena y divertida con un repaso de la carrera de Pulido, su evolución gráfica.....

La entrevista la transcribo de los apuntes que fui tomando. No soy una grabadora humana y puede que me haya perdido alguna cosa.
ENTREVISTA
P: Naciste en Canarias. Tu primer trabajo fue una historia para Careto.
JP: Si , soy de Canarias, estudié Bellas Artes y me trasladé a Barcelona y fui enseñando mis dibujos.
P: Has dibujado muchos guiones. ¿Has pensado algún día hacer tus propias historias?
JP: Si, algún día.



P: Trabajaste en Mentat con Pérez Navarro en la línea Laberinto.
JP: Si, ya había hecho anteriormente cosas para Forum y éste fue uno de mis primeros trabajos.

P: ¿Pensabas en el mercado americano?
JP: Siempre lo tuve en mente, había acabado la carrera de Bellas Artes o estaba a punto, porque no se puede vivir haciendo cómics en España exclusivamente.
Decidí moverme,mientras estaba con un número de Tess Tinieblas y existía la posibilidad de hacer una segunda parte de Mentat, fui a las Jornadas de Avilés para ver cómo era porque había oído buenas críticas y podría relacionarme y hablar con otros artistas.
Allí conocí a Larry Hama, que para quienes no lo conozcan era un guionista de cómics y estaba haciendo Lobezno, y le mostré el cómic de Mentat. Le gustó, pero me dijo que había ciertas cosas que necesitaban mejorar. Me pidió mi número e hice unas muestras de prueba y se las envié. Hama las fue moviendo en Marvel y le interesaron a la editora Bobbie Chase.
P: Tu primer trabajo fue Star Trek Early Voyages ¿Fue complicado? ¿Tuviste restricciones?
JP: La dificultad de la serie fue que se basaba en un piloto y yo sólo conocía a Spock porque era el único personaje clásico que mantenían. Tenía fotos que me proporcionaban para dibujar las caras. Pero la serie seguía con el piloto y la colección cómic canceló poco después. Iba cancelando colecciones (risa Pulido).



P: Después pasaste a dibujar Hulk.
JP: Si, el guionista era Joe Casey. Nos tocaba sustituir a Peter David y su larga etapa en la colección
La reacción de la gente al principio fue muy dura en los foros. Recibía el guión de Casey y lo dibujaba. No estaba muy contento con el entintador ni con el colorista porque no estaba acostumbrado al trabajo en equipo y el resultado final no era igual a cómo lo dibujaba.

P: ¿Cómo llevabas tu relación con los entintadores?
JP: Me gusta entintarme a mí mismo. Menos Robin Año Uno que no me he entintado pero ha sido el que más me ha gustado.
P: ¿Y con los coloristas?
JP: Con los coloristas depende. El colorista de Catwoman estuvo muy bien y hacía caso de las indicaciones. Con el colorista de Robin Año Uno tuve mala relación porque le enviaba las indicaciones y él después hacía lo que quería.

P: Después pasaste a DC Comics.
JP: Intentaba hacer proyectos que me gustasen. Fui a Dc a hablar y pasé de Marvel a Dc. Tuve que volver a hacer muestras para Dc como cuando empecé (risas Pulido) y los editores miraban estilo.

P: Has trabajado principalmente guiones Vertigo. ¿Era porque te gustaban y lo elegías o había otros motivos?
JP: A los editores de Vertigo como Axel Alonso les gustaba mi estilo y por eso fui por ese camino. Si me hubiera llamado otra gente para dibujar otra cosa lo hubiera hecho. No estaba para elegir guionistas (risas Pulido) y decir: elijo a este u otro. Aunque Azzarrello me dijo que le gustó Flinch.

P: También hiciste un número de Batman Chronicles donde se notaba la influencia de Mazzuchelli.
JP: La verdad que Mazzuchelli me gustaba y también otros autores pero no lo hice conscientemente.
Un día me dijeron que tenía cierta influencia de Steve Ditko por como estructuraba todo. Un día lo miré y era cierto que se parecía a como estructuraba yo pero no me pongo a estudiar a los autores y hacerlo igual.





P: Pasas a dibujar Robin Año Uno ¿cómo fue la experiencia?
JP: Pasé a hacer un proyecto de cuatro prestigios, cuarenta y ocho páginas cada uno, que nunca antes había hecho en el que además de dibujar ponía el color (decidía qué poner). Era mucho trabajo porque debía cuidar mucho el trabajo a lápiz para pasárselo luego al entintador. Las fechas se me echaron encima y sugerí a Marcos Martín para acabar lo que quedaba del último prestigio. En una noche hice siete páginas y fue estresante, no sé si Kirby también lo hizo (risa Pulido).


P: Hablando de Marcos Martín ¿colaboráis juntos en estudio?
JP: No, cada uno va por su lado. Como hemos coincido en ocasiones en diversos proyectos da esa impresión. En Robin, Marcos dibujó él solo lo que quedaba del último prestigio. Yo no le hice bocetos ni nada.

P: ¿Cómo acabaste dibujando la novela gráfica de Blanco Humano? ¿El estilo del anterior dibujante Biukovich era muy diferente?
JP: Había acabado Robin y Axel Alonso se iba a trabajar a Marvel. Hablamos de hacer algún proyecto juntos en Marvel pero Tony Bedard editor Vertigo me propuso Blanco Humano. La primera opción había sido Dave Taylor pero parece ser que tuvo una depresión o alguna otra cosa. Yo era la segunda opción y pedí hacerlo todo (entintado y coloreado).



P: Entre la novela gráfica y la serie regular de Blanco Humano dibujaste Catwoman. Pasaste de un dibujo detallado a uno más suelto.
JP: Catwoman había tenido a Darwin Cooke que dibujaba con un estilo cartoon animated. No existía serie regular en esa época en Dc con ese estilo. Catwoman era un dibujo muy alternativo y no seguía el modelo de DC. En Catwoman hice bastante experimentación.

Con Blanco Humano era un planteamiento gráfico y narrativo muy diferente: como el personaje se disfrazaba y cambiaba de cara pude probar muchas cosas nuevas. Pero siempre busqué que estuviese adecuado a la historia y tuviera sentido.
Ahora reflexiono sobre todo lo que he hecho y estoy buscando un estilo más construido como en Robin o el especial Capitán América 65 Aniversario. La innovación la haré para proyectos propios.

P: El mercado americano afecta a tu ritmo de trabajo. ¿Puedes hacer una serie mensual?
JP: Me es imposible hacer una serie mensual. Puedo aguantar seis meses pero es agotador porque además de dibujar me entinto y coloreo porque me gusta trabajar así. Con Robin acabé quemado y cuando cogí Blanco Humano tardé bastante en dibujarlo.

P: ¿Has pensado hacer algo para europeo?
JP: Estoy acostumbrado al mercado americano y el europeo es muy diferente. En América presentas muestras y te dan guiones. En Francia quieren un proyecto y sobretodo crear un personaje para que haya continuación en próximos álbumes. Al final todo es producto comercial. El mercado americano es más sencillo y lo conozco mejor pero no dejo la puerta cerrada y si encuentro guionista plantearme un proyecto para Francia.

P: Has hecho después de estas colecciones números sueltos y especiales como Capitán América 65 Aniversario ¿Tienes otros proyectos?
JP: Estoy acabando número especial 70 Aniversario Marvel con un personaje clásico. Tengo otros proyectos para Marvel pero por ahora no tengo proyectos largos. He estado estos años dedicándome a pensar proyectos propios, apuntar ideas, pensando cómo llevarlos a cabo y ahora he vuelto otra vez mercado americano.
P: En el tercer piso hay una exposición con originales tuyos ¿los elegiste tú?
JP:Si, escogí varias etapas según la narración como Hulk, la composición, Blanco Humano para ver evolución y una historia inédita con Spider-man que ha de salir dentro de poco.

P: ¿Qué personajes te gustaría dibujar o tratar?
JP: Con Spider-man que leía de pequeño junto a otros. Pero también quiero dibujarlos por su historia y el guionista.

P: Por último ¿como dibujas y hacía donde evolucionas?
JP: Utilizo lápiz azul y lápiz normal y la luz que es un método que descubrí hace un tiempo y me va bien para que se vea bien el lápiz y no se pierdan detalles. En la exposición de arriba puede verse como son las páginas y el uso del lápiz azul.




PREGUNTAS PÚBLICO

P: ¿Cómo recuerdas la experiencia en Hulk y tu relación con Joe Casey?
JP: La relación con Casey fue muy buena y nos comunicábamos a través fax. Teníamos ilusión porque eramos jóvenes y era uno de nuestros primeros trabajos.
P: ¿Por qué hizo Mcguiness dos números de Hulk? ¿Las fechas de entrega eran ajustadas?
JP: Cuando entré a trabajar en Hulk Bobbie Chase era la editora. Ella me encargó los dos primeros números y a Mcguiness otros dos. Cuando Bobbie dejó de ser la editora ya había asignado los números. Cuando llegó Iddelson me dio los tres restantes.
P: Catwoman era muy retro, ¿como fue trabajar con Brubaker? ¿No te decían nada los editores?
JP: El estilo retro era porque Cooke tenía ese estilo. El guión de Brubaker estaba muy estructurado pero me dejaba mucha libertad para componer la página y jugué con el color según el momento de la historia y los sentimientos de los personajes. Si a Cooke le habían dejado innovar y arriesgar, ¿por qué yo no? (risa Pulido). No siempre enviaba las páginas al editor para revisar pero le solía gustar bastante porque Iddelson era así. Poco después de dejar la colección llegó Dan Didio como editor DC y marcó una línea estílistica dura y ya no se podían hacer determinadas cosas.
Viendo mi trabajo en el pasado y lo que hice, estoy contento con muchas cosas y algunas no sé cómo me dejaron seguir (risa Pulido). He hecho lo que quería y lo que me gustaría comprar como lector. Hoy día algunas cosas no las haría.
P: ¿Se pueden hacer cosas nuevas ?
JP: Sí, creo que se puede innovar pero dentro de un margen.
P: Steranko innovaba
JP: Sí, pero Steranko era comercial en cierto sentido.
Ahora quiero tener un cómic estructurado y estandar como fue Robin aunque también quiero crear cosas nuevas, hacer cosas experimentales y a ver cómo sale. Quiero llegar al lector medio y que le guste mi trabajo. Ahora es como volver a empezar.
CONVERSACIÓN CON PULIDO
Después de la entrevista me atreví a ir a hablar con Pulido y si me podía firmar uno de los Hulk dibujados por él. Nos pusimos a hablar un rato y me contaba que el único momento en que pudo entintarse fue en la portada del penúltimo número. Me contó que los foros y particularmente hubo una persona muy crítica con su trabajo. Yo le dije que era fan de la etapa de Peter David y me gustó mucho su dibujo y los guiones de Casey. Le decía en broma que no hiciera caso de las críticas al menos de las destructivas.



Hablamos sobre Blanco Humano y cómo me impresionó su dibujo y sobretodo el resultado gráfico y narrativo que era innovador y cómo conseguía hacer comprensible el guión de Milligan. La miniserie original la había guionizado con estilo fragmentario y el dibujante Biukovich lo hacía bien pero en ocasiones era complicado de seguir. Me parecía que la novela gráfica Montaje Final y los números de la serie regular dibujados por él estaban muy bien y le pregunté si colaboró con Milligan y si hablaban. Me sorprendió saber que no: Javier recibía el guión, lo estudiaba y plasmaba. Para mí saber eso era genial porque sus números ya de por si eran excelentes gráficamente y narrativamente y saber que conseguía interiorizar un gui.
Me contó que su número favorito fue el último que se llamaba “carta desde el frente”. Yo no lo ubicaba porque Pulido no dibujó todo Blanco Humano y había otro dibujante Cliff Chiang y Pulido dijo que también estaba Cameron Stewart. Fuimos a ver ese número que estaba en un tomo de Planeta. Pulido hace un espléndido uso del color y un dibujo excelente, con una historia que recordándola fue una de las más duras pero de las mejores. Le dije que no comprendía cómo en el mercado americano su estilo no podía gustar: es claro, impactante, coherente... A mí me gustan los cómics de superhéroes pero no creo en los cánones estrictos del género porque innovar es bueno y Pulido lo hace. Además esas innovaciones son comprensibles y siempre las pone al servicio de la historia no como otros dibujantes. Le dije que entre Brian Hitch y él me quedaba con él, sin decir que Hitch sea malo. Pulido me dijo que Hitch era bueno y es un enfoque diferente.
Me contó que su hermano Rayko Pulido también dibujaba y me enseño dos álbumes que había dibujado: Sordo y Final feliz. Tiene un estilo que recuerda a Javier pero el de Rayko sigue siendo muy personal.

Después Javier Pulido se puso a dibujar y firmar. Verle dibujar es una gozada, como empieza abocetando utilizando el lápiz como si fuera carboncillo en lienzo y después detallar con un rotulador de punta fina profesional. Pulido se esforzó con todos los asistentes y era impresionante ver lo que iba saliendo. Cuando llegó mi turno me preguntó qué quería y le dije que me haría ilusión Christopher Chance el protagonista de Blanco Humano. Pulido lo dibujó como en la pose de la portada Blanco Humano: Montaje Final.





El dibujo me encantó y le agradecí mucho haber podido conversar con él.
Espero ver más trabajos y proyectos de Javier porque vale la pena. Es un dibujante muy personal que merece mayor reconocimiento. Y como le dije a ver si algún día se publica un tomo con todo su trabajo: un Pulido´s Visionaries.

Se me olvidó hablar de Starbrand con guiones de Jeff Parker en el cual su planificación de página es genial y el uso del color muy bueno. En otra ocasión.



La próxima semana publicaré la entrevista y conversación con David López. Martes 2 Junio.

martes, mayo 19, 2009

The Spirit (2008) de Frank Miller

Will Eisner se pasó décadas ampliando, renovando y estableciendo el vocabulario del cómic tal y como lo conocemos hoy en día. Su trabajo dignificó un medio considerado infantil y justificó con obras porqué el cómic debía ser considerado un Arte con mayúsculas. El tebeo por el que es principalmente conocido es The Spirit, aunque con el tiempo abandonó las historias de Denny Colt para centrarse en tebeos como Contrato con Dios, en los que el patetismo, el costumbrismo y la miseria y esperanza urbana de la que había hecho gala en The Spirit, pasaban a primer plano dejando a un lado por siempre jamás a las mujeres fatales y al detective infalible, que no eran sino reclamos comerciales y pretextos argumentales.

The Spirit (2008) de Frank Miller parte con la ventaja de que su guionista y director es un discípulo aventajado de Eisner y revolucionario del cómic por méritos propios, pero aún así falla al adaptar la obra de Eisner con éxito.

Primero, porque The Spirit es un horror cinematográfico, visualmente incoherente, alternando planos fantásticos con otros dignos de drama de sobremesa, con un guión prácticamente inexistente, con diálogos hipertrofiados que se transforman en escenas de diez minutos, aderezado todo ello con unos irritantes e incomprensibles intentos de humor que caen en el más puro histrionismo.

Segundo, porque es una mala adaptación: donde Eisner empleaba los recursos visuales para contar mejor una historia, Miller se queda en lo visual y prescinde de contar algo, sea lo que sea; ante la concisión de Eisner, nos encontramos con la hinchazón purulenta de Miller; frente al protagonismo de los ciudadanos de Central City y a la humanidad que la puebla, tenemos una historia maniquea de superseres absurdos, chillones y sin profundidad y en la que The Spirit se convierte en protagonista absoluto.

Luego están las libertades que se ha tomado Miller con algunos personajes (un Dolan y un Octopus irreconocibles), de como en el fondo no ha podido evitar pasarlo todo por su tamiz y ha convertido Central City (una ciudad real y en color) en Sin City (una ciudad abstracta y en blanco y negro) y ha reducido todos los temas del original al mínimo común denominador inyectándolos de esteroides hasta reventar.

Parco favor le ha hecho Miller a su maestro con este trabajo. Pero, por favor, no confundan esta cosa con el cómic. Nunca sabrían lo que se han perdido.

[Texto a aparecer en la revista gratuita Fancine]

domingo, mayo 17, 2009

X-Men Annual 11 o Patrulla-X Especial Verano 1988


El X-Men Annual 11 es un tebeo excepcional.

En 40 páginas la humanidad se enfrenta no sólo a su destrucción, sino a su viabilidad o no como especie. Se nos presenta a casi una decena de personajes in media res y se les hace evolucionar sin que en ningún momento tengamos dudas acerca de quiénes son y porqué actúan de la forma en que lo hacen. Y es un cómic especial, una aventura autoconclusiva al margen de la serie mensual, cuyo objetivo es dar un “algo más” adicional a la oferta regular. Como tal, la historia es memorable y profunda y al mismo tiempo no resulta imprescindible para la compresión de las andanzas de los mutantes si alguien no puede o no quiere leer dicho Annual. Un curioso, y difícil de conseguir, equilibrio.

Los textos y los diálogos de Claremont, son concisos, llenos de información y van directos al grano. Tom Orzechowski los engarza en la página como joyas en la diadema diseñada por un Alan Davis pletórico, que dibuja lo que le da la gana y bien, sean escenas de época, ruinas de un palacio de cristal, la ascensión a la omnipotencia de Lobezno, una mansión en Westchester, gente vestida de calle, de superhéroe, a la moda japonesa, de samurai o de conquistador intergaláctico. Por no mencionar la gestualidad de los personajes, la composición de página, la espectacularidad, los planos, la acción, la ambientación...

Y la narrativa. Dios, la narrativa que te permite seguir la historia sin necesidad de leerla, porque Davis es un dibujante de cómics, no un ilustrador o un pintor y por tanto un historietista de primera categoría que con sus imágenes te traslada los sentimientos, emociones, mensajes e información que la historia pretende transmitir.

Por todo eso, el X-Men Annual 11 es un tebeo excepcional.

Y tendría que estar en las mesas de trabajo de toda la gente que escribe y dibuja superhéroes hoy en día.

Y en las de las personas que los editan.

Distant Fires de Chaykin, Kane y Knowlan

¿No estáis tan cansados como yo de soportar la definitiva última historia de tal o cual héroe? ¿Cansados de ver morir a todos sus amigos y familiares? ¿Cansados de verle en un entorno apocalíptico y/o alternativo en el que hasta él podría morir y, usualmente, muere? ¿Cansados de que los autores desaprovechen la oportunidad que les brinda esta premisa fuera de continuidad para explotar al máximo las características de esos personajes y devolverles la chispa que a menudo han perdido durante la explotación de sus aventuras a un ritmo mensual?

Todo aficionado que se precie ha vibrado con este subgénero dentro del cómic de superhéroes ya que en él se les enfrenta con su desafío definitivo y, por tanto, se multiplican las posibilidades de que actúen acorde a su auténtica y heróica personalidad, dando lugar a una, posiblemente, épica, emotiva e, incluso a veces, definitoria y definitiva historia. Sin embargo, tras los primeros Días del Futuro Pasado, Dark Knight, El Hombre que lo Tenía Todo y otras (pocas), la espontaneidad, alegría y emoción han ido esfumándose casi con la misma rapidez en que estas historias han devenido subgénero sujeto a todos los tópicos que han ido acumulándose con el tiempo y la sucesiva aparición de historias de futuros alternativos, Otros Mundos y Kingdom Come varios. Parece que, con el mero uso de esta premisa (brillante en su concepto, es cierto, y original, aunque ya cada vez menos), los autores de estas historias ya lo tienen todo hecho y se limitan a repetir el esquema una y otra vez. Como ejemplo tenemos, a vuela pluma, La Última Historia de los Vengadores, Kingdom Come y, aunque un tanto de refilón, este Distant Fires, pese a que cada mes se suele apuntar alguna más a la lista, ya sea vía What if…, Elseworlds o la nueva realidad alternativa vía lavado de cerebro que sus enemigos quieren imponerle a la LJA mes sí, mes también en su serie regular (en un número Batman incluso propone que deberían pensar una defensa contra este tipo de ataques porque ya van…).

Así, se nos suele presentar un futuro más o menos lejano en el que algo grave ha sucedido (algo que normalmente va asociado a la muerte de muchos superhéroes) y que ha obligado a los héroes a replantearse su papel. Sin embargo, surge una amenaza que hace que los personajes, poco a poco, vuelvan a salir de debajo de su orgullo herido al tiempo que se nos informa con mayor detalle de qué fue lo que pasó realmente para que tiraran la toalla. Al final, ganan al malo, el héroe que no las tiene todas consigo vence sus miedos y participa en el combate y los héroes reasumen su posición en el statu quo, pese a lo sufrido y a las nuevas bajas que la contienda ha generado. Y, habitualmente, hay chiste final y muchos guiños estúpidos a los lectores que están algo puestos en materia superheroica.

Este Distant Fires se apunta a la tendencia presentándonos la Tierra tras el Holocausto nuclear. Un Superman sin poderes vaga por ella replanteándose su cordura hasta hallar una comunidad de supervivientes compuesta por antiguos aliados que también han perdido sus habilidades especiales (y el Joker su locura). A partir de aquí la cosa se pone, no sé, un poco Kingdom Come y el Capitán Marvel, dolido por que Wonder Woman ha preferido al kriptoniano en lugar de a él, se monta una comuna alternativa con los partidarios de exterminar a la humanidad para que ésta no vuelva a cagarla y acaba provocando el fin del mundo tras la consabida batalla entre los dos bandos. El chiste final: Superman envía a su hijo (y de Diana) al espacio, tal y como hicieron sus padres con él, rememorando la destrucción de Krypton. El guiño: lo hace en una nave espacial que fabrica con el anillo de poder de Linterna Verde (que se han encontrado porque sí en el transcurso de la historia).

¿Que con este argumento se podría conseguir una historia épica, vibrante y emotiva como hemos dicho? Sí, pero lamentablemente en las 64 páginas que ocupa no se va más allá de lo dicho. El argumento lo resume todo. Eso es todo lo que pasa y poco más es lo que el lector que aborde la lectura del cómic se encontrará a nivel de guión. Ni tan siquiera el desarrollo es interesante, ni las escenas son trepidantes, ni hay emoción, ni humor. El tono en general es bastante apagado. El apartado gráfico es otra cosa: Kane y Knowlan, con eso todo está dicho. Lástima que Chaykin no se aprovechara de ellos y les diera tan poca cosa que contar[1]. Y eso por no hablar de la premisa argumental en que se sustenta la historia: los supervivientes han perdido sus poderes como efecto del Holocausto (¿) y el Joker su locura (¿). Como efecto de las invocaciones del Capitán Marvel para recuperar su poder y vengarse de Superman todos empiezan a recobrar el suyo (¿) y la Tierra, aún resentida por el Holocausto, empieza a partirse como una cáscara de nuez (¿)[2].

En pocas palabras, una historia un poco vista, en demasiadas páginas y sin demasiada gracia.
+++

[1] Aunque la otra opción es que Howard les proporcionara un argumento al estilo Marvel y luego dialogara las páginas que le entregaron, cosa que, conociendo la obra de Chaykin, parece más probable y disculparía algo su parte de culpa en esta historia.

[2] Todo ello tal vez se deba, si la teoría de la anterior nota es correcta, a los esfuerzos de Chaykin por dar una mínima explicación (sic) a la forma en que Kane y Knowlan escogieron para contar la historia en imágenes, coherente con ella misma, pero tal vez no desde un punto de vista lógico.

viernes, mayo 08, 2009

Final Crisis: Una Conversación


Felipe: Morrison ha querido hacer con este cómic un homenaje al Cuarto Mundo de Kirby y hacerlo evolucionar utilizando ideas previas de su colección Seven Soldiers: Mister Miracle y, en parte, su saga JLA: Rock of Ages donde dio su particular visión de la Ecuación de la Antivida y el Control de Darkseid.

Jaume: En efecto.

F: Pero creo que en algún momento en la creación del guión recurrió a las drogas caducadas de Arkham Asylum, el peyote de Animal Man y tuvo un delirio en el que creyó escuchar a Kirby.

En ese preciso instante se produce una división en Morrison: en su delirio de escritura automática cree haber hecho un cómic-homenaje a Kirby y sus creaciones pero lo que hace es pervertirlas y convertir Final Crisis en una historia autoreferencial de la cual el mismo Mark Waid se sentiría orgulloso.

J: No estoy de acuerdo. Creo que es un tópico utilizar el tema de las drogas en cualquier análisis de la obra de Morrison, cuando al final sus obras suelen ser igual de cerradas que las de Moore, aunque a veces no lo parezcan. Moore es más claro a la hora de atar los cabos sueltos y no te suele dejar ninguna duda al respecto. Morrison te deja a veces, no siempre, dudando, con la cabeza en las nubes, pero las relecturas ponen las cosas en su sitio (aunque también tiene tebeos que son un delirio sin sentido y una gilipollez, pese a que sean los menos).

Por otro lado, no creo que pervierta la obra de Kirby. En todo caso hace una nueva versión del Cuarto Mundo, que total sólo dura lo que dura Final Crisis y de la que sólo vemos a los malos (los dioses de Nueva Génesis sólo aparecen en una viñeta final). Habría que esperar a ver a los Nuevos Dioses del 5º Mundo para ver como se desarrolla la cosa. Y el gran homenaje está en la viñeta con Kamandi, los hombres tigre y la capa de Superman.

Y sí, es una historia autoreferencial, porque al igual que su Batman, es un cómic en el que se nota que él es el guionista y no cualquier asalariado, pero no es imprescindible haber leído cosas de Morrison para entenderlo, pero está claro que remite a todo su trabajo superheróico desde Animal Man, pasando por Seven Soldiers, etc. A mi esto ya me aburre un poco porque ya conozco sus temas de fondo y empieza a repetirse con el tema de la exaltación del ideal superheróico. Preferiría que volviera a sus trabajos más personales y dejara los superhéroes por una larga temporada.

F: La utilización de las drogas era una broma. Me baso en sus declaraciones sobre Arkham Asylum, que guionizó bajo efecto de las drogas, y una entrevista de hace poco donde dijo que mediante drogas contactó con Kirby y el Cuarto Muro. Esta broma se relaciona con la estructuración del cómic.

De acuerdo que hace una nueva versión, pero los personajes se desvirtúan mucho respecto el original de Kirby y es muy difícil en ocasiones conocer todas las referencias ralentizando en ocasiones la lectura (por ponerte un ejemplo lejano: Avengers Forever de Busiek, aunque éste si se explica mucho todo). No me refería a Morrison y sus cómics y estilo de escritura, sino las referencias Kirby. Yo también quiero al viejo Morrison.

¿Qué referencias hace a su propia obra Morrison? Te falta el homenaje a Omac de Kirby cuando Renee Montoya (Question) se convierte en la primera policía de la paz del futuro.


F: FC es una historia potencialmente interesante en sus ideas pero con grandísimos errores de planificación: la historia se va dispersando a cada número, no se conocen a los personajes, algunos aparecen y desaparecen, los superhéroes son genéricos, aúna mitología clásica con superhéroes, de una viñeta a otra cambia la situación sin explicaciones...

J: ¿Es en todo lo que dices diferente de cualquier otro crossover que hayas leído (Fire from Heaven, Infinite Crisis, etc)? Por lo menos aquí, la narración de estilo fragmentario es marca de fábrica de Morrison (creo que hay etapas de su JLA que son más complicadas de entender) y está justificada porque la corriente temporal se va fragmentando debido a la caída del 4º Mundo en el nuestro (por eso las escenas son cada vez más cortas y pasan a ser sucesiones de viñeta a viñeta).

F: Los crossovers a los que te refieres sí se entienden: From Heaven mal guionizado y Infinite Crisis se entiende aunque no te guste el guión. El estilo fragmentario es bueno cuando superficialmente da esa impresión, pero interiormente está estructurado, pero en este caso se va dispersando. La JLA de Morrison que sufre este tipo de problemas era One Million y World War Three. Creo que la explicación que das es el proceso de tu reflexión más que la impresión en los cómics (no se percibe en la lectura ni parece existir esfuerzo consciente de explicación).

Otro punto importante es que la serie no es una crisis, por una vez dan ganas de leerse las series previas como la Muerte de los Nuevos Dioses (bastante caro por cierto) para entender FC y no como Infinite Crisis que creó miniseries que no tuvieron impacto en la principal y para solucionarlo publicaron especiales, sino el ascenso de unos Nuevos Dioses y Darkseid como el Dios absoluto.

J: Hombre, supongo que puedes leerlo, pero tampoco hace mucha falta. Pero es un megacrossover, es decir, realmente para entenderlo todo bien y saber lo que estás viendo no sólo te tendrías que comprar la Muerte de los Nuevos Dioses, también Infinite Crisis, la Batalla de Bludhaven, Countdown, Jaquemate, etc. Pero eso no es culpa de Morrison, los megacrossovers "críticos (de Crisis)" afectan a todo el Universo y exigen un conocimiento previo del mismo. Un conocimiento extenso además.

F: Final Crisis, como ya escribí anteriormente, es homenaje a Kirby y obvia parcialmente elementos e historias del actual Universo DC, por lo tanto no es necesario leer los cómics que has escrito. La muerte Nuevos Dioses sí porque podría considerarse un prólogo verdadero a la colección. Esta vez los crossovers no han afectado al Universo DC y Morrison ha tenido bastante libertad, en teoría.

J: Sí, no es necesario leerlos, a menos que quieras saber quién son Jaquemate, qué ha pasado en y qué es Bludhaven, por qué es mala Mary Marvel, quiénes son los Monitores, de dónde han salido los Alpha Lanterns, etc. Por extraño que parezca la gente no tiene un conocimiento intuitivo de estas cosas, necesita que se las expliquen o leerlas antes. Además, como dijo el sabio: “no se conoce a los personajes” ;)

F: El plan de Darkseid es confuso y estúpido: el personaje negro de Dark Side era Darkseid y convertir a Turpin en su portador no tiene sentido porque el Cuarto Mundo siempre tuvo contacto con tierra DC mediante Boom Tunel.

J: En esto no te entiendo. Me parece que los Nuevos Dioses se reencarnan en humanos porque Apokolips y Nueva Génesis y en general el plano de existencia que los albergan han sido destruidos y por eso huyen (se "descargan" en cuerpos humanos). Y es la tensión del 4º mundo descargándose en el nuestro lo que causa la crisis, la fragmentación temporal, etc.

F: Seven Soldiers: Mister Miracle, escrita por Morrison, es la miniserie donde se descubre la llegada de Darkseid y compañía en cuerpos humanos y fue muchísimo antes que Final Crisis y la Muerte de los Nuevos Dioses. Si el Cuarto Mundo fue destruido no tendría sentido la tensión espaciotemporal porque anteriormente ya habían llegado. Es una pequeña incongruencia argumental.


F: El plan de Libra para convencer a la Sociedad Injustícia es absurdo porque podrían hacerlo ellos mismos. Luthor está lobotomizado y es una veleta.

J: No puedes hacer un megacrossover sin que aparezcan los villanos del universo DC ni sin explicar qué pasa con el Espectro. Es tradición.

F: ¿Aparecía el Espectro?

J: No, pero creo que explican el porqué de su no intervención en el asunto, que es a lo que me refería.

F: La aparición de Barry Allen es bastante gratuita.

J: La reaparición no me quedó claro ni si la explicaban, mira tú por donde. Pero la verdad es que me la suda. Que hagan lo que quieran. Es de estas cosas que estás viendo como Dan DiDio mete la figura de acción de Barry Allen dentro del cómic tan claramente que ni te importa que te lo justifiquen a nivel de historia, porque sabes que es un puro movimiento de marketing.

F: La reaparición de Barry Allen es visto y no visto y con una explicación de su papel bastante confuso. Parecía el as en la manga para precipitar el final de la miniserie.


F: La marca de Metron como salvación contra la antivida.

J: Esto funciona a nivel alegórico, mitológico. Metrón como dador del fuego, inventiva humana, etc. y de hecho el fuego tiene un papel importante durante toda la serie. Pero no sé muy bien cuál es el interés de Metrón a nivel personal en esto. Supongo que salvar la existencia. Eso sí, durante toda la serie no es que la marca les sirva para mucho a los héroes.

F: Como siempre ha demostrado Metron tiene sus propias metas.

F: Final Crisis 7 es una tomadura de pelo porque son viñetas que no están conectadas argumentalmente ni narrativamente.

J: Ver mi explicación en párrafos anteriores.

F: Superman y la historia del vampiro no se entiende (no he leido Beyond por 3-D, pero pienso que un cómic ha de entenderse por sí mismo y no comprándose especiales, aunque el origen de Libra de Len Wein me gustó) y es un final deus ex machina para justificar la salvación del universo mediante una máquina que supuestamente es del futuro y que Superman crea como un Prometeo moderno.

J: Te guste o no Superman Beyond es parte indispensable de Final Crisis, aunque los gilipollas de DC no lo anunciaran así ni fueran a meterlo en principio en el recopilatorio!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Y sí, lo de la máquina milagrosa es un deus ex machina con todas las de la ley.


F: Después de haber leído Final Crisis me dieron ganas de tirarlo por la ventana o reciclarlo pero como eran de Victor no lo hice.

J: Víctor seguramente te lo agradece.

F: Morrison con éste cómic ha conseguido que se me quite, en parte, las ganas de leer cómics suyos o de DC.
Incluso Marvel con sus bluffs y blockbusters es más coherente argumentalmente.

J: Lo que has dicho!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ;)

F: Hablo de coherencia argumental no de calidad argumental. Marvel tiene coherencia (presentación-nudo-desenlace) pero no calidad (House of M, Civil War, World War Hulk, Secret Invasion). Las pocas ganas de leer DC las sigo manteniendo pero en descenso y a Morrison siempre le daré una oportunidad.
Ya me contestarás. Que Kirby te acompañe.

J: Está aquí al lado, conmigo. Siempre.
Talueg!

viernes, mayo 01, 2009

LOBEZNO LA PELÍCULA


"Mis ojos han visto la gloria"

Ayer fui a ver Lobezno: Orígenes. Tenía ciertas reservas: el personaje no es uno de mis favoritos, muchos personajes en el cartel, cierto pájaro que me había dicho que todo eran peleas y malas críticas... Pero siempre he seguido una máxima: comprobar las cosas por uno mismo.

Cuando digo que el personaje no es uno de mis favoritos me refiero a que no hago la colección pero sí me he leído unos cuantos números en el pasado (regular, novelas gráficas..), su estancia en la colección X-men, la serie de animación de los 90 que consiguió captar la esencia del equipo mutante y de Logan, muchos resúmenes sobre la historia del personaje, etc...

Empieza la película con un buen principio y la presentación de los títulos de crédito bastante original, con unos personajes bien definidos y el guión es sólido (no es una obra maestra y seguro que cualquiera descubrirá ciertos errores pero es superior en algunos aspectos a X-men 2), con escenas de acción que sirven a la historia y no al revés siendo afortunadamente equilibradas y escasas (no son todo el tiempo y en ocasiones cortas).

Termina la película (aconsejo quedarse hasta al final porque la costumbre películas Marvel actuales es poner las escenas en ese tiempo)

La sensación al terminar la película es: HE VISTO A LOBEZNO no una película que tenga a los personajes con guiones y frases forzadas sino creíbles, Hugh Jackman es Lobezno no un tipo con patillas... Y sobretodo va mucho más allá del origen porque cuenta una historia. Lobezno es el personaje principal y el resto secundarios que cumplen bien su papel.

Han captado la esencia del personaje y han conseguido introducir casi 40 años de continuidad de una forma magistral y con respeto (habrá fans de Lobezno y no fans que dirán que ciertas cosas no concuerdan pero recomiendo releer los cómics y lo verán), accesible tanto para los no seguidores del personaje como los fans que pasarán buenos ratos recordando las referencias.

Sólo puedo aconsejar que vayáis a verla y disfrutéis. He procurado no desvelar nada porque Lobezno: Orígenes es una película que se ha de experimentar y vivir.

Yo he disfrutado mucho y espero que continúe la franquicia.

Por último recomendar que si os interesa saber más de Lobezno, después de ver la película y con relación a ésta, leáis los siguientes cómics publicados por Panini:

Lobezno Origen de Paul Jenkins y Andy Kubert.



Lobezno Arma X de Barry Windsor-Smith.






jueves, abril 30, 2009

La muerte del Capitán America Actos 2 y 3. Leal al Sueño.


"El primero en la paz, el primero en la guerra, el primero en el corazón de sus compatriotas"General Henry Lee (Elogio Fúnebre de George Washington)

Pero qué tío más listo es Ed Brubaker.

Yo de mayor quiero ser como él.

Desde que empezó la serie y hasta que ocurrió lo que ocurrió en el número 25, tuvimos dos grandes sagas en dos partes cada una: “El soldado de Invierno” partes 1 y 2 y “La Amenaza Roja” partes 1 y 2.

Después tuvimos la saga “Civil War” cuatro números y ATENCIÓN SPOILER el Capitán America Steve Rogers, muere asesinado vilmente cual JFK, Luther King o Lincoln. Marvel aprovecha ese momento y saca un tocho en tapa dura con los 25 primeros números de la serie hasta el momento. Se vende como churros.
Ahora llevamos dieciocho números (un año y medio) en los que hemos visto cómo un personaje importante dentro de la mitología del Capitan America, toma el relevo de Steve Rogers. Con siete números más ya tenemos un nuevo ómnibus con otros veinticinco números donde la cosa ha dado vueltas y vueltas sin cesar. Leer esta serie mes a mes debe ser un suplicio. Yo lo hago por sagas. Y me lo paso pipa.Reconozco que todo está muy bien escrito y dibujado. Tiene un tono oscuro, con un dibujo realista y ese tono gráfico se mantiene, venga quien venga a ilustrar la serie. Pero pasar un número entero para ver como el nuevo Capi se pone el traje, tiene un poco de guasa. Esperemos que se anime.
Bromas e ironías aparte, Steve no ha dejado la serie. Su espíritu sigue sigue ahí, en el corazón de su sucesor, Bucky Barnes, que vive a la sombra del ejemplo de su mentor y (a todos los efectos) hermano mayor, Steve Roger, consciente de la responsabilidad que le ha sido encomendada por el propio Capitán y en el corazón de todos los que le amaban, Sharon Carter y Sam Wilson el Halcón.

La serie ha dado un giro convirtiéndose en una historia sobre la Responsabilidad y el Legado de un Héroe. Pura Marvel.
Los fans acudimos a las páginas del comic convencidos mes tras mes de que en cualquier momento el anterior Capitán America regresará de la muerte o de su exilio o de donde quiera que esté, pero eso no sucede. Y sin embargo, Barnes está siendo un buen Capitán America, ganándose golpe a golpe, batalla a batalla el puesto, la misión que le ha sido encomendada. Y aunque quisiera renunciar a ello y llevar una vida normal, no puede, no se lo permite. Como decía JFK, citando a Robert Frost:"¡Qué hermosos son los bosques, sombríos y profundos!, pero tengo muchas promesas que cumplir, y mucho que andar antes de dormir, y mucho que andar antes de dormir!"
Aquí estaremos para verlo.

JLA Titanes de Devin Grayson y Phil Jiménez

Hay momentos durante la lectura de The Technis Imperative en los que uno no sabe si está leyendo un Who’s Who de los Titanes, un libro de referencia de su juego de rol detallando sus bases de operaciones y lugares comunes de la colección o un parco remedo de Crisis en Tierras Infinitas.

Grayson y, especialmente Jiménez, con un estilo más que deudor del de George Pérez, se dejan llevar por su adoración por el grupo y por su interés en convertir la miniserie en un vademécum para (¿los profesionales que trabajen en?) el futuro título mensual de los Titanes. Estos loables objetivos se traducen en la virtual aparición en escena de TODOS aquellos que alguna vez fueron Titanes y sus respectivas fichas en medio de la historia. Así, el escueto argumento se hincha en exceso y se ve lastrado por la cantidad de personajes que, en su mayor parte, apenas tienen una línea de diálogo y escenas que serían igualmente efectivas desarrolladas en un par de páginas se extienden durante casi veinte, agotando la paciencia y diluyendo el interés del lector. Esto conlleva problemas de ritmo y minimiza el impacto de los puntos de interés dramático que se pierden entre tanta página innecesaria (todas, por cierto, con casi quince mil viñetas, tanto si son escenas de pelea, como si en ellas se produce alguna revelación pretendidamente sorprendente).

Teniendo esto en cuenta, lo cierto es que estas ciento y pico páginas de conflicto continuo, tanto físico como emocional, no me parecerían tan insípidas si por lo menos la acción estuviera bien llevada, pero Grayson y Jiménez juegan a la JLA de Grant Morrison, dividiendo a los grupos por todo el mundo y manteniéndolos en contacto telepático, y se estrellan estrepitosamente, copiando sólo la forma y no la adrenalina, ofreciendo unas Crisis a nivel reducido en las que todas las situaciones se resuelven con incesante verborrea y de forma burocrática y plana. Si ambos hubieran conocido de algo llamado síntesis, a lo mejor en esta historia hubiera cabido la palabra emoción.

Orquídea Negra de Neil Gaiman y Dave McKean

Escrita siguiendo la moda de revitalizar personajes desconocidos del pasado de la DC (inaugurada a raíz del éxito del Swamp Thing de Moore), Orquídea Negra resulta un producto aparentemente maduro, bonito e intelectual que un mínimo análisis coloca en una posición no tan ventajosa desde el punto de vista del mero entretenimiento.

La historia se desarrolla de forma morosa y paulatina (una de las constantes de muchos trabajos de Gaiman), sin altercados, con un ritmo que, aunque lento, se nos antoja constante. Ello, por otra parte algo nada fácil de conseguir, es uno de los principales handicaps de la obra, ya que esa forma de desarrollar una arquetípica trama de persecuciones, asesinatos e investigación es realmente anticlimática y, según cuáles sean tus gustos, aburrida. El poco hincapié que se hace en los sucesos importantes los desdibuja y los pone a la altura de cualquier detalle sin importancia de la trama, amen de que la poca sangre, y carisma, de los protagonistas no invita a preocuparse mucho por su destino y, ay, por el desarrollo del resto del cómic. Gaiman (no) aborda de la misma manera todos los planteamientos ecológicos y digamos profundos que están presentes en la historia: enunciándolos, a veces de forma burda, y sin profundizar en ellos, contribuyendo a que el interés de la historia se diluya aún más y justificando que el último ejemplar se cierre con un sonoro ¿y qué? por parte del lector.

El estilo fotográfico de McKean contribuye a ese alejamiento del lector ya que aunque todo el mundo parece real, en realidad, lo que parecen son perfectos desconocidos reales (por no hablar de lo tediosos que llegan a ser esos constantes planos medios de la misma gente).

Pese a ello la historia está bien escrita, perfectamente estructurada (casi a la manera de un guión cinematográfico, con un abundante uso del raccord visual para enlazar escenas) y su desarrollo lento y paulatino está bien conseguido (a pesar de no ser en absoluto adecuado para la historia que se nos cuenta). El apartado gráfico es brillante, aunque el último número se nota hecho con prisas.

Un cómic algo ñoño, suave, aburrido, sin garra.

viernes, abril 24, 2009

Constantine es... ¿Hellblazer?

Hellblazer narra las peripecias de John Constantine, un “mago” inglés, antiguo cantante del grupo punk Membrana Mucosa, en un submundo ocultista sucio, gris, lleno de basura tanto sobrenatural como humana, donde los políticos mortales no se diferencian en mucho de los jerifaltes del Cielo o del Infierno.

Originalmente creado por Alan Moore en su etapa como guionista de la serie La Cosa del Pantano (literalmente como respuesta a la petición de sus dibujantes de tener un personaje que se pareciera a Sting porque les apetecía dibujarlo), este cínico personaje, que no se casa con nadie, que lucha contra ángeles y demonios por igual y cuyos amigos tienen una peligrosa tendencia a morir y a perseguirle en forma de fantasma, no tardó en volar de forma independiente en su propia colección.

Y años más tarde en tener su propia adaptación cinematográfica.

Constantine (2005) es agradable y entretenida. Lo que ya de por sí no refleja demasiado bien el espíritu del cómic. El film es más bien de intriga y suspense con cierto trasfondo de horror y está diseñado de forma muy correcta y limpia. El tebeo es terrorífico, asqueroso, lleno de bilis y mala baba, aunque no exento de cierto sentido del humor negro, negrísimo. Supongo que esa es la concesión que se debe hacer de cara a la galería, para llegar a la mayor audiencia posible. Pero no es la única. Porque en la película, Constantine cambia Londres por Los Ángeles, trueca su nacionalidad y tiene otro color de pelo. Hay que dar gracias a alguna divinidad pagana, sin embargo, ya que, como en el tebeo, sigue fumando un cigarrillo detrás de otro.

Se mantienen otros aspectos del cómic, pero retorciéndolos hasta hacerlos irreconocibles (por ejemplo, los secundarios Chas y Papa Midnite) o dándoles otro significado distinto al original (el papel de Constantine en el entorno mágico o el papel del ángel Gabriel).

Se trata de un trabajo curioso porque con la misma facilidad un poco de presión en un sentido podría haber conseguido una adaptación harto fidedigna, pero la misma presión en otro hubiera tenido como resultado algo sin ninguna relación con el cómic.
Tal y como están las cosas, y habida cuenta que los cambios mencionados consiguen integrarse en una historia completamente coherente, se le puede perdonar casi todo.

Excepto que John no sea inglés.

Ni rubio.

Ni se parezca a Sting.

[Texto a aparecer en la revista gratuita Fancine]

Cómo Diseñar Portadas Para Novelas de Vampiros (II)

En una palabra: CONFUNDE.
Porque si alguien que no haya leído los libros es capaz de ponerlos en orden de lectura guiándose exclusivamente por el diseño de portada me descubro ante él/ella (aclaro que el lomo de las novelas tampoco va numerado).

jueves, abril 23, 2009

domingo, abril 19, 2009

Ángela de Neil Gaiman y Greg Capullo

Si hay una característica común en todos los trabajos de Gaiman, ésta es sin duda que, independientemente de si se trata de aquellos que podríamos calificar de más personales (Violent Cases, Sandman, Signal to Noise...) o de los directamente alimenticios (Alice Cooper, Los Libros de la Magia, Orquídea Negra...), en todos ellos se nota que los ha escrito él. Esto, que parece una perogrullada, no lo es tanto si pensamos en los casos de otros escritores que cuando deben afrontar un trabajo de encargo varían enormemente su registro habitual. Gaiman mantiene sus constantes estilísticas (haciendo uso de ellas de forma más o menos afortunada, pero eso ya es otra cuestión) sea lo que sea lo que produzca.

Excepto en este Ángela, un tebeo de superhéroes (¿superheroinas?) del montón, eficaz, aunque no tanto, y, en definitiva, perfecta y debidamente olvidable, que hubiera podido firmar casi cualquiera y que únicamente presenta la novedad de ver a Gaiman escribiendo diálogos del tipo “Cuchi, cuchi, bastardo”.

Vivir para ver.

Superman Paz en la Tierra de Paul Dini y Alex Ross

[Rescato un breve comentario sobre el cuento ilustrado aparecido en 1999]
Si bien el especial de Batman realizado por los mismos autores merecía el apelativo de correcto, en su primera colaboración Dini y Ross no se “lucieron” tanto.

Superman intentando acabar con el hambre en el mundo es una premisa argumental que destruye el interés por el relato que motiva, porque desde el momento en que conocemos la intención del superhombre sabemos que está condenada al fracaso. La falta de interés producida por la inevitabilidad de la derrota podría haberse solventado con un desarrollo narrado con garra, pero en cambio tenemos una sucesión sin fin de ilustraciones (brillantes, eso sí) que no hacen sino acentuar la previsibilidad del relato y la obviedad de todas las situaciones en las que el kryptoniano se encuentra.

Personalmente, desearía que Ross escogiera buenos guionistas para que le escribieran buenas historias, no para obligarles a pegar textos encima de sus maravillosas páginas unidas únicamente por endebles argumentos.

Power & Glory de Howard Chaykin

[Reseña sobre una miniserie de Chaykin publicada en 1994]

Con ritmo de vodevil y con bastante cachondeo a cuestas, nos presenta Chaykin esta parodia sarcástica sobre los cómics de superhéroes. Hay pechos enormes y medias ajustadas (cómo no), hay prota judío (cómo no), hay malo con canas blancas (cómo no), hay caña para el estado y las instituciones, hay incluso trama policíaca y líos amorosos, hay… en fin, lo de siempre, con un dibujo espectacular, con pocas viñetas, pero sin desmerecer en nada la narración.

A nivel de crítica del género, Chaykin tampoco lo desmenuza y lo destruye como, por ejemplo, Mills en Marshall Law. Su crítica/parodia es bastante soft y al final, no sé si conscientemente o no, cae en los defectos típicos del genero, con un final a gusto de todos que deja las cosas como estaban al principio y con una (mil) puerta(s) abierta(s) a posibles continuaciones de la saga, algo bastante poco usual en Chaykin, que suele dedicarse a alguna mini de cuatro números y a otra cosa mariposa.

Sin ser nada innovador si tiene algo de gracia y el alto nivel al que nos tiene acostumbrado Chaykin tanto a nivel gráfico, como literario.

lunes, abril 13, 2009

Contest of Champions

[Dos reseñas sacadas del baúl de los recuerdos]

Contest of Champions [1982] Primer Combate
Bill Mantlo, John Romita Jr, Pablo Marcos

En su afán actual de poner al alcance del lector TODO lo que Marvel ha publicado en su dilatada historia, Forum no se anda con chiquitas y llega incluso a reeditar cómics que habían visto la luz en España bajo su propia égida hace ya algunos años. Ésta y la comercial de aprovechar el posible tirón de la publicación de la más reciente Contest of Champions: Combate Final, son las únicas razones que se me ocurren para imprimir de nuevo un tebeo tan pobre, a todos los niveles, como éste.

Los diálogos son de auténtica pena (véanse especialmente los del primer número) y aunque hay un esfuerzo por transmitir la personalidad de cada uno de los personajes involucrados y de que se relacionen entre ellos según su historia pasada común (esto ya no se hace ahora, ¿verdad? ¡Ay, qué tiempos los de la continuidad y la lógica inherente del universo marveliano!) toda la historia no es más que una sucesión de luchas insulsas. Además, en el recuento de las victorias de cada grupo de héroes se mete la pata garrafalmente. Ni tan siquiera el misterio de la identidad de uno de los entes cósmicos que manipula a los personajes tiene atractivo alguno (¿no os habíais dado cuenta de que era la Muerte?).

En el apartado gráfico un algo más que bisoño Romita Jr a años luz de su calidad actual. A muchos años luz, me atrevería a decir.


Contest of Champions [1999] Combate Final
Chris Claremont, Oscar Jiménez, Michael Ryan, Eduardo Alpuente

Para mí lo único destacable de esta miniserie es que abre una puerta a la esperanza: Claremont, sin dar pie con bola en casi una década (desde mucho antes de abandonar las colecciones de la Patrulla-X, por cierto) y atosigarnos con historias y diálogos insoportables en sus recientes Cuatro Fantásticos, parece, repito, parece estar recuperando su toque.

No os engañéis, este Contest of Champions, aunque mejor que su predecesor, no es un cómic memorable: la historia está hinchada en exceso (cinco son demasiados números para tan poca chicha), sobran mogollón de páginas que tan sólo muestran resultados de combates que no hemos presenciado y la trama principal, protagonizada principalmente por Iron Man, se ve innecesaria y frustrantemente demorada entre tanta página de pelea. Leerse de un tirón este tebeo es un auténtico contest of champions para el lector. Sin embargo… Claremont vuelve a dialogar caracterizando a sus personajes sin ponerse pesado e incidiendo en una temática tan cara suya como la de las elecciones personales y los riesgos que éstas conllevan y todo esto incluso en las frecuentes escenas de lucha. Claro está que este hecho llamará a la ilusión a muchos y cansará a tantos otros que opinarán que resulta muy aburrido que Claremont siga escribiendo igual que hace veinte años, pero el caso es que ahí queda eso. Lástima que la historia, que hubiera podido ser interesante, aunque meramente entretenida, quede sepultada entre la estirada longitud y las continuas escenas de combate.

domingo, abril 12, 2009

Kingdom Come de Mark Waid y Alex Ross

Bajo su apariencia apocalíptica y trascendente, Kingdom Come es una historieta más bien plana, lineal y con la profundidad revisora del género superheroico de un What if… cualquiera. Las acuarelas de Ross engañan, pero no consiguen ocultar que la historia no es más que un enlazado poco apañado de escenas inconexas varias que justifican su aparición en el tebeo únicamente porque a Ross le apetecía dibujarlas. Por varias razones, resulta tristísimo que ese sea el balance final de algo como Kingdom Come.

Primero, porque una historia que se pretende crepuscular y épica como ésta hubiera podido representar para el Universo DC lo que Dark Knight para Batman. Segundo, porque la explotación de las dos concepciones de superhéroe que aparecen en el libro (la tradicional y la abanderada por los metahumanos de la primera época Image) hubiera podido dar pie a un ejercicio metalingüístico y reflexivo de lo más interesante. Tercero, porque Alex Ross dibuja muy bien y emociona ver a los superhéroes de toda la vida tan bien caracterizados gráficamente.

Por desgracia, Ross y Waid, primero: confunden épica crepuscular con dramatismo plomizo y agobiante; segundo: el enfrentamiento entre ambas concepciones es meramente físico y no ético y; tercero: Ross se dedica a dibujar decenas de personajes que no aportan absolutamente nada a la historia. A ello habría que añadir la gratuidad de la inclusión del personaje del reverendo McKay (¡Y eso que es uno de los protagonistas principales!) actuando como enlace innecesario entre escena y escena y el estúpido conflicto moral superhéroes-humanidad que Waid desarrolla cansinamente en los textos de apoyo hasta su conclusión en la absurda escena final en las Naciones Unidas.

Eso sí, la historia corta que sirve de epílogo al volúmen es una de las mejores historias jamás escritas de Batman, Superman y Wonder Woman.

The Losers de Jack Kirby


Es una alegría que DC se haya puesto las pilas y se dedique a recopilar la obra de Kirby en estos fabulosos tomos en tapa dura y papel pulposo. Al Cuarto Mundo, que abrió la “serie”, le siguieron OMAC, Demon y, ahora, estos Losers.

Se podría decir que este es un Kirby ligero, menor, pero también podría argumentarse que nada en Kirby es “menor”. Lo que sí reflejan las páginas de este recopilatorio de todas las historias de los Losers de Kirby aparecidas en Our Fighting Forces, es una escala más humana y “real” que las epopeyas cósmicas a las que Jack dedicó la mayor parte de su producción. Por lo demás, todas sus constantes permanecen inalteradas: los personajes protagonistas son, en este caso, meros estereotipos, vehículos a través de los cuales contar las historias, recayendo toda la importancia en los secundarios, que son los que otorgan a cada episodio la diferencia argumental y temática; un ritmo narrativo endiablado; y un alto nivel gráfico (pese a que aquí no encontremos conceptos visuales o estéticos nuevos, o dicho de otro modo, la arqueología/tecnología de Kirby brilla por su ausencia).

The Losers no cambiará la opinión que uno tenga de Kirby en un sentido u otro, pero es un cómic muy entretenido.

Y se agradece su reedición en condiciones para que los que no habíamos nacido cuando se publicó por vez primera podamos tener la oportunidad de leerlo y apreciarlo por fin.

sábado, abril 11, 2009

Heartland [1997] de Garth Ennis y Steve Dillon


Probablemente sea éste uno de los spin-off más curiosos de la historia de los cómics.

Protagonizado por Kit, la novia oficial de John Constantine durante la etapa de Garth Ennis en Hellblazer, nada tiene que ver temáticamente con esta última y sí mucho con las obsesiones particulares de su guionista. Así, no hay aquí entidades demoníacas ni sucesos paranormales, ni tan siquiera mención directa a Constantine, sino una narración impecable (con Steve Dillon a los lápices) de las vivencias de la protagonista y su familia, con conversaciones bien planificadas, anécdotas curiosas y reflexiones acerca de la situación en Irlanda del Norte, todo ello aderezado con el consabido cisma familiar pretérito que se nos desvela gradualmente alcanzando su clímax en las páginas finales.

Se trata de un relato agradecido, un pedazo en la vida de sus protagonistas, contado de forma natural, sin trompicones ni sobresaltos, con una temática poco usual en una compañía como DC, incluso dentro de su sello Vértigo, y en el que Ennis aprovecha para dar rienda suelta a sus opiniones sobre la conflictiva situación en su país natal, de forma mucho más inspirada que en sus absurdas y ambiguas diatribas sobre la vida y sus aledaños en las últimas entregas de Predicador.

La única pega es la conclusión, algo deslucida dentro del conjunto, quizá por el poco mordiente que tiene finalmente el motivo por el que Kit está peleada con su hermana pequeña, y el hecho de que ésta en ningún momento llegue a hacerle sombra en las escenas que en se encuentran enfrentadas.

viernes, abril 10, 2009

JLA Created Equal de Fabian Nicieza y Kevin McGuire

[Rescatamos una reseña antigua e inédita de una miniserie prestigio en dos números aparecida en Estados Unidos en el año 2000, durante la etapa de Grant Morrison al frente de la serie regular de la JLA]


El éxito del trabajo de Grant Morrison en la última (hasta el momento) andadura mensual de la serie de la Liga de la Justicia ha abierto la veda a toda una serie de proyectos que pretenden subirse al carro del grupo de superhéroes de moda. Created Equal tiene la peculiaridad de reunir a Fabian Nicieza (que junto a Mark Waid abrió a su vez las puertas a la LJA de Morrison con su miniserie JLA: A Midsummer’s Nightmare) y su compinche Kevin McGuire, compañero de fatigas en la, primero irregular y luego pésima, miniserie prestigio del Capitán América. Y más destacable es, en el caso que nos ocupa, el reencuentro de McGuire con el título que le dió fama cuando aún era un desconocido, antes de sumirse en un estado de narcolepsia artística consistente en embarcarse en un proyecto inacabado detrás de otro. Exceptuando la miniserie Strikeback!, creo que lo único suyo completo que hemos podido leer desde hace 12 años es este Created Equal. Para hacer la fiesta más completa se apuntan Joe Rubinstein (uno de los principales entintadores de McGuire en la Liga y de ésta en general durante toda la época Giffen-DeMatteis) y el rotulista Bob Lappam (ídem).

Todos estos antecedentes no deben llevar a engaño: esta miniserie de dos prestigios es mala con ganas. Nicieza desaprovecha uno tras otro todos los temas interesantes que plantea la premisa argumental (la muerte de todos los varones del planeta) y no los desarrolla más que superficialmente. Hay, incluso, una clara indecisión acerca de qué personajes deben tener protagonismo de un prestigio al siguiente. Así, en el primero, se hace especial hincapié en Zatanna y Hawkwoman en sendas páginas individuales que las presentan con destacado interés para la historia. Sin embargo, Zatanna no aparece en el segundo prestigio y Hawkwoman forma parte del mobiliario. Para colmo la historia está contada con muy poca gracia (véase la triste manera de “contar” el regreso de Superman) y los diálogos son planos con ganas.

Un desperdicio inútil de 100 páginas de cómic.