martes, enero 09, 2007

VERONICA MARS

Estamos viviendo una época dorada de series de televisión. Aquellas que finalizan como es el caso de “A Dos metros bajo tierra” o “El Ala Oeste de la Casa Blanca” dan lugar a otras como “Bones” o “Boston Legal” . Hay para todos los gustos y géneros. Ciertamente la oferta es amplia y la calidad está a la orden del día.

Una de estas nuevas series que en nuestro país NO ha sido anunciadas a bombo y platino como es el caso de “Prison Break” o en su día fue “Perdidos” ha sido “Verónica Mars”. El hecho de que fuera tratada tan mal por TVE, como en su día fue el caso de “Urgencias”, “Babylon 5” o “El ala oeste de la Casa Blanca”, es lo que me hizo pensar que estábamos ante algo realmente bueno (se emitió los Sábados en la 2 en el horario de fútbol y sólo se ha podido ver donde hay canales autonómicos).

“Verónica Mars” es la historia de una joven en último año de instituto que dedica su tiempo libre a hacer de detective privado. Verónica vive en la ciudad costera (imaginaria) de Neptune. Allí sólo hay dos clases de personas: ricos y los que trabajan para los ricos. Hubo un tiempo en que Verónica una chica popular, la hija del sheriff y novia de Duncan Kane, (el hermano de Lilly, su mejor amiga) el joven más rico y popular de Neptune High. Tenía la vida perfecta.

Pero todo cambió un año atrás, el día en que Lilly Kane fue asesinada brutalmente en la piscina de su casa. El padre de Verónica, el sheriff Keith Mars, un hombre de principios inamovibles, descubrió indicios durante la investigación que implicaban al padre de Lilly, Jake Kane (millonario informático) y lo acusó de asesinato. Muy poco después, un ex empleado de Kane se autoinculpó del crimen y los cargos fueron retirados. La caída de la popularidad del sheriff Mars fue tal que perdió su cargo, y tuvo que dedicarse a la investigación privada para mantener a su familia. En secreto, él continúa la investigación del caso Lilly Kane. Su esposa, incapaz de soportar la pérdida económica y social, se vio abocada al alcohol y decidió abandonar a su marido y a su hija.

Verónica Mars pasó de tenerlo todo, a no tener nada y a convertirse en una marginada por parte de sus amigos y compañeros de instituto que no podían aceptar el escándalo y la vergüenza que su padre infligió a la dolorida familia Kane. Incluso su novio, sin previo aviso decidió un día ignorarla directamente y dejar de dirigirle la palabra. Sin embargo, a pesar de su condición de marginada, sus compañeros de Neptuno High acuden a ella cuando necesitan ayuda. También ayuda a su padre en algunos casos.

Las únicas personas con las que Verónica puede contar, aparte de su padre, son Eli Navarro y Wallace Fennel. Eli es el cabecilla de una banda de moteros hispanos que estudian en el mismo instituto que Verónica. Al principio tendrá sus problemas con ella, pero poco a poco veremos que no es tan fiero el león como lo pintan y además se convertirá en un buen amigo. Wallace es un chaval afroamericano, miembro del equipo de balncesto, y que se convertirá desde el primer episodio en el mejor compañero y amigo de Verónica en los casos que ésta deberá resolver.

Neptune es una ciudad única e hipnótica, sus habitantes están llenos de secretos e historias personales que poco a poco salen a la luz. La incógnita sobre la muerte de Lilly Kane aún está por resolver y todos los que la conocían, saben más de lo que han reconocido.

“Verónica Mars” es un puzzle, un misterio que se va descubriendo pieza a pieza, cada una de 42 minutos, perfectamente ensambladas en un último episodio antológico. Posiblemente el mejor “whodunit” de la TV desde que mataron a Laura Palmer.

Es fascinante volver a descubrir una serie de calidad, con guiones tan brillantes y caracterizaciones tan definidas. Si se hubieran ahorrado el cliffhanger final, podríamos estar ante uno de los finales más redondos de una de las mejores series cortas de la historia de la TV. Pero los números mandan y se encargó una segunda temporada que habrá que ver si está a la altura de la primera.