
Para que incluso los que no hayan leído el cómic tengan una idea más o menos fidedigna de las dificultades que entraña llevar a la pantalla una obra como Watchmen, vamos a poner un ejemplo bastante esclarecedor. ¿Se imaginan lo complicado que sería condensar una temporada completa de una serie de televisión en una película de tan solo dos horas y media? Teniendo esa imagen en mente, ahora están en mejor disposición de comprender los defectos y virtudes del Watchmen (2009) de Zack Snyder.
En tales condiciones, era imposible hacer justicia al original, pero opino que Snyder y su equipo han hecho la mejor adaptación que era humanamente posible. Su respeto y fidelidad por el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons es innegable y la recreación visual y la elección del reparto y su trabajo (con la excepción de Matthew Goode) se merecen un 10 (como mínimo). Todo lo que vemos en pantalla, a excepción de parte del desenlace, sigue al pie de la letra la obra de los británicos y pese a que buena parte de la misma queda fuera del metraje por razones logísticas (en caso contrario el film duraría 20 horas), nada de lo que se incluye contradice el material que se ha decidido “extirpar”.
Estos son sus merecidísimos logros. Los peros: esta fidelidad, a nivel fílmico, acaba ahogando la película. Se incluye tanto tebeo, que tengo la impresión que no se deja respirar ni a los personajes ni a la historia, de forma que esta fluye de forma desigual, incluyendo tal acumulación de información que es capaz de aturdir al espectador. Es una buena adaptación, pero no sé si es una buena película.
Y como adaptación también tiene sus puntos discutibles: la eliminación de los personajes que no llevan mallas, que en el tebeo eran tan o más importantes que los otros y que le daban una dimensión aún más humana a la obra; y la utilización de la violencia para fines puramente comerciales. En el cómic, las escenas de acción siempre operan dentro de los límites de la realidad. En la película, tenemos a gente corriente y moliente destrozando muros a puñetazos y pegando patadas que proyectan a sus oponentes a cinco metros de distancia.
En cualquier caso, háganse un favor a sí mismos, tanto si les gustó la película como si no: lean el cómic. Vale mucho la pena.
[Texto a aparecer en la revista gratuita Fancine]






