Mostrando entradas con la etiqueta Watchmen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Watchmen. Mostrar todas las entradas

jueves, marzo 26, 2009

Watchmen: Adaptando lo Imposible


Para que incluso los que no hayan leído el cómic tengan una idea más o menos fidedigna de las dificultades que entraña llevar a la pantalla una obra como Watchmen, vamos a poner un ejemplo bastante esclarecedor. ¿Se imaginan lo complicado que sería condensar una temporada completa de una serie de televisión en una película de tan solo dos horas y media? Teniendo esa imagen en mente, ahora están en mejor disposición de comprender los defectos y virtudes del Watchmen (2009) de Zack Snyder.

En tales condiciones, era imposible hacer justicia al original, pero opino que Snyder y su equipo han hecho la mejor adaptación que era humanamente posible. Su respeto y fidelidad por el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons es innegable y la recreación visual y la elección del reparto y su trabajo (con la excepción de Matthew Goode) se merecen un 10 (como mínimo). Todo lo que vemos en pantalla, a excepción de parte del desenlace, sigue al pie de la letra la obra de los británicos y pese a que buena parte de la misma queda fuera del metraje por razones logísticas (en caso contrario el film duraría 20 horas), nada de lo que se incluye contradice el material que se ha decidido “extirpar”.

Estos son sus merecidísimos logros. Los peros: esta fidelidad, a nivel fílmico, acaba ahogando la película. Se incluye tanto tebeo, que tengo la impresión que no se deja respirar ni a los personajes ni a la historia, de forma que esta fluye de forma desigual, incluyendo tal acumulación de información que es capaz de aturdir al espectador. Es una buena adaptación, pero no sé si es una buena película.

Y como adaptación también tiene sus puntos discutibles: la eliminación de los personajes que no llevan mallas, que en el tebeo eran tan o más importantes que los otros y que le daban una dimensión aún más humana a la obra; y la utilización de la violencia para fines puramente comerciales. En el cómic, las escenas de acción siempre operan dentro de los límites de la realidad. En la película, tenemos a gente corriente y moliente destrozando muros a puñetazos y pegando patadas que proyectan a sus oponentes a cinco metros de distancia.

En cualquier caso, háganse un favor a sí mismos, tanto si les gustó la película como si no: lean el cómic. Vale mucho la pena.

[Texto a aparecer en la revista gratuita Fancine]

domingo, marzo 15, 2009

La última vez que leí Watchmen

-Pensé que no era un cómic de superhéroes. Es un misterio del asesinato, una distopia, una reunión de viejos conocidos, la magdalena de Proust (¿el terrón de azúcar de Proust?), pero no es un cómic de superhéroes. Por lo menos hasta que... Laurie y Dreiberg se ponen los trajes para salvar a la gente del incendio y, sobre todo, van al rescate de Rorschach. A partir de ese momento no sólo se desliza abiertamente en el género sino que, guau, menuda historia de superhéroes (la escena de la prisión es donde acelero el ritmo de lectura de Watchmen siempre que lo releo). Después del tono no heróico de los primeros números, de la impresión de realidad, del costumbrismo imperante, cuando finalmente actúan como héroes enmascarados el contraste da mucho más valor a sus heroicidades y hazañas, por que todo lo anterior nos dice que lo que ahora vemos no es cabal: ¡los héroes no son posibles! ¡Sus acrobacias científicamente imposibles! No sólo son héroes por los valores que defienden, son SUPERhéroes porque vencen el paradigma de realidad imperante, lo que imbuye sus acciones con un sense of wonder inherente al género cuando está bien hecho (y cuando lo leíamos de niños y no nos habíamos vuelto unos cínicos empedernidos), remitiéndonos a aquellos días de infancia/juventud (Nostalgia by Veidt) en los que volábamos con nuestra imaginación.

-Pese a que sólo existan un puñado de enmascarados en activo, parece que es suficiente para provocar una multitudinaria protesta que lleva a la promulgación del Acta Keene. ¿Acaso existen más vigilantes de los que aparecen en Watchmen, de manera que pueda justificarse este hecho? Creo que si hubiera más héroes encapuchados, teniendo en cuenta lo meticuloso del trabajo de Moore, aparecerían en la obra o como mínimo se referiría a ellos de algún modo en la misma, por lo que creo que esto es un error en el trabajo de construcción del mundo que lleva a cabo el guionista. Aunque...
Tal vez se pueda racionalizar este “punto flaco” suponiendo que los héroes no son más que los chivos expiatorios de toda una serie de inquietudes y desazones sociales, civiles y económicas en el seno del país, por lo que su número en realidad no importa. Son el “enemigo”, el hombre del saco, el catalizador de todo un conglomerado de situaciones que nada tiene que ver con ellos, pero por las que acaban pagando el pato.

-El trabajo de Moore ha sido definido como el de un relojero, pero el de Gibbons es el de un arquitecto en el sentido literal del término. La edición Absolute da una nueva dimensión a la obra y abre la puerta, aún más, a que el lector se introduzca en los escenarios visualizados, delineados, construidos por el dibujante. Me daba la impresión de que podía entrar en su Nueva York alternativo y recorrerlo como si fuera una ciudad real.

-Es un sortilegio, un acto de adivinación. Moore nos dice lo que pasará en el género de superhéroes después de la publicación de la obra: la línea entre héroes y villanos se volverá difusa, hasta desaparecer, imperará el cuero, las armas, el asesinato y la sangre corriendo por las sucias calles, para al final desembocar todo en una nueva edad de inocencia, una vuelta a la golden age superheróica (ejemplificada por el inicio de la nueva carrera contra el delito de Laurie y Dreiberg al final del cómic). Es el paso del prototipo de superhéroe asesino de los inicios de Image al regreso del arquetipo de superhéroe abanderado por guionistas como Busiek o Waid.

¿Qué nuevas cosas descubriré la próxima vez que lea Watchmen?

jueves, febrero 26, 2009

Watching the Watchmen de Dave Gibbons


Echar un vistazo al proceso creativo tras Watchmen es todo un lujo. Después de los interesantes apuntes de Moore en el material adicional que aparece en la edición Absolute del cómic, es interesante ver los pensamientos de Gibbons sobre temas como el color, el proceso de producción, la recepción de la obra cuando se publicó y, en general, el ambiente de trabajo y el marco temporal/editorial en el que estaba inmerso cuando dibujaba lo que se convertiría en su tebeo cumbre.
Las anécdotas se suceden y algunas hay que leerlas para creerlas, como la bolsa de supermercado con un smiley que Archie Goodwin les envió camuflada como la carta de un aficionado o las anotaciones de Alan Moore a una carta de agradecimiento enviada por Jenette Kahn. Otras historias tienen más miga, como las de las personas a las que Gibbons accidentalmente enganchó a Watchmen o su decisión de no volver a pensar en que ya había vendido todos los originales del cómic antes incluso de empezar a dibujar el último número (lo que en su momento fue un chollo, porque, claro, ¿cómo se iban a cotizar al alza páginas sin acción, de gente hablando sin parar y paseándose de un lado a otro?).
El resto del discurso del dibujante se centra, por supuesto, más en los aspectos artísticos, donde nos muestra su repertorio de telas con manchas aleatorias de Rorschach preparadas para copiar en la máscara del personaje cuando éste apareciera (para favorecer la aleatoriedad de las manchas), los diseños de los escenarios donde transcurre la obra (con especial énfasis en las cuatro esquinas más famosas de la historia de los cómics), el diagrama de aparición de la “amenaza final” en Nueva York (de forma que le permitiera saber en qué formas exactas penetraba en los edificios circundantes, para hacerse una idea de cómo tenía que dibujar las splash pages correspondientes) y un largo etc.

El texto está escrito con humor y soltura (excepto la página donde nos habla de los tipos de lápices que empleaba, que es un coñazo) y se lee de una sentada. El libro está impecablemente diseñado, maquetado e incluye un apéndice final donde se incluyen traducciones a todos los textos en inglés. Al ser una visión exhaustiva de todo el material original restante en posesión de Gibbons, lo que el denomina jocósamente “Watchcrap”, hay una decisión de edición un tanto discutible y es la inclusión de absolutamente todos los bocetos en miniatura de todas las páginas de todos los números de la maxiserie. Esto multiplica el tamaño del libro más de lo deseable, porque son páginas que se acaban pasando sin más, pero se suele aliviar con una elección de diseño que intercala versiones alternativas de portadas abandonadas, bocetos de situaciones y textos adicionales que aligeran una carga que se sabe pesada, pero al tiempo necesaria, porque se considera que el libro es la última palabra al respecto de la reproducción de ese material (Gibbons bromea con que ahora que ha compartido su Watchcrap, la volverá a guardar en su caja o la venderá en ebay).
De la traducción casi mejor no hablar, porque no tengo Watching the Watchmen delante cuando escribo esto, ni tampoco fui subrayando los errores mientras lo leía, pero, por poner el ejemplo que recuerdo, he de decir que cuando en inglés “the authors meet the deadlines”, significa que los autores “cumplen” la fecha de entrega, no que se “encuentran” con ella.
Y como último apunte: Gibbons no habla de los problemas que Moore y él tuvieron con respecto a los derechos de la obra ni de las discusiones sobre los porcentajes que les correspondían sobre el poco merchandising que llegó a aparecer a finales de los 80 (aunque eso sí, aprovecha para desquitarse a gusto acerca de que John Higgins no cobrara royalties por Watchmen hasta que colaboró en el recoloreado de la edición Absolute). Si queréis conocer la razón que da Gibbons para ese silencio, tendréis que leer el libro.

martes, febrero 24, 2009

Esperando Watchmen


Los aficionados al cómic normalmente no se conforman con ver cualquier adaptación de su obra preferida al cine. O bien, se van al polo opuesto y se conforman con cualquier cosa con tal de ver su tebeo favorito proyectado en pantalla. Independientemente de los mecanismos psicológicos que motivan ambas reacciones (y la miríada de posiciones intermedias), éstas manifestaciones extremas suelen darse sobre todo entre los aficionados al género de superhéroes, personas que llevan años invertidos (a veces desde la infancia) en personajes e historias que son muy caros a ellos y no van a dejar que una panda de ejecutivos arrastre por el lodo la reputación de su obra de ficción favorita delante de millones de personas. Las expectativas y exigencias de este público ante el producto acabado suelen ser muy altas.

Por eso, el Watchmen de Zack Snyder (2009) va a dar tanto de qué hablar. Watchmen es, para muchos, el tebeo de superhéroes con mayúsculas e, incluso, el mejor o uno de los mejores tebeos a secas de la historia. Tocar una vaca sagrada es una causa perdida en cualquier caso y lo es aún más en éste, porque las expectativas a las que hemos aludido hasta ahora están disparadas en referencia a la adaptación de la obra de Alan Moore y Dave Gibbons.
Además, Watchmen es un cómic condenadamente difícil de adaptar a cualquier medio, porque desde su propia concepción es PURO cómic, una demostración de las posibilidades narrativas y visuales del medio. Si añadimos a esto sus varios niveles de lectura y la multitud de temas que trata, la sola idea de transformarlo en apenas unas horas de cine parece una locura sólo justificable por los dividendos económicos y no por ningún criterio artístico subyacente.
Y, en este caso en concreto, no sólo tenemos que tener en cuenta las expectativas de los aficionados al cómic, sino las del público no lector al que se le ha estado vendiendo la película ni más ni menos que como la adaptación al cine del mejor cómic de la historia. ¿Cómo reaccionarán ante la obra de Snyder? ¿Cómo reaccionarán ante el cómic si lo leen atraídos por la película?
¿Será una buena adaptación? ¿Tendrá un espíritu propio? ¿Estará Snyder a la altura del original? ¿Estará el público lego en la materia a la altura del cómic?
Lo sabremos después del estreno.

[Texto a aparecer en la revista gratuita Fancine]

viernes, julio 18, 2008

Trailer Watchmen otra vez...

Sí, ya sé que este trailer ya lo han puesto en infinidad de sitios, pero a ver si poniendolo aqui conseguimos que Jaume lo vea y se anime a ir a ver la peli y sino que escriba un articulito para la revista hablando de Watchmen.