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domingo, abril 19, 2009

Superman Paz en la Tierra de Paul Dini y Alex Ross

[Rescato un breve comentario sobre el cuento ilustrado aparecido en 1999]
Si bien el especial de Batman realizado por los mismos autores merecía el apelativo de correcto, en su primera colaboración Dini y Ross no se “lucieron” tanto.

Superman intentando acabar con el hambre en el mundo es una premisa argumental que destruye el interés por el relato que motiva, porque desde el momento en que conocemos la intención del superhombre sabemos que está condenada al fracaso. La falta de interés producida por la inevitabilidad de la derrota podría haberse solventado con un desarrollo narrado con garra, pero en cambio tenemos una sucesión sin fin de ilustraciones (brillantes, eso sí) que no hacen sino acentuar la previsibilidad del relato y la obviedad de todas las situaciones en las que el kryptoniano se encuentra.

Personalmente, desearía que Ross escogiera buenos guionistas para que le escribieran buenas historias, no para obligarles a pegar textos encima de sus maravillosas páginas unidas únicamente por endebles argumentos.

domingo, abril 12, 2009

Kingdom Come de Mark Waid y Alex Ross

Bajo su apariencia apocalíptica y trascendente, Kingdom Come es una historieta más bien plana, lineal y con la profundidad revisora del género superheroico de un What if… cualquiera. Las acuarelas de Ross engañan, pero no consiguen ocultar que la historia no es más que un enlazado poco apañado de escenas inconexas varias que justifican su aparición en el tebeo únicamente porque a Ross le apetecía dibujarlas. Por varias razones, resulta tristísimo que ese sea el balance final de algo como Kingdom Come.

Primero, porque una historia que se pretende crepuscular y épica como ésta hubiera podido representar para el Universo DC lo que Dark Knight para Batman. Segundo, porque la explotación de las dos concepciones de superhéroe que aparecen en el libro (la tradicional y la abanderada por los metahumanos de la primera época Image) hubiera podido dar pie a un ejercicio metalingüístico y reflexivo de lo más interesante. Tercero, porque Alex Ross dibuja muy bien y emociona ver a los superhéroes de toda la vida tan bien caracterizados gráficamente.

Por desgracia, Ross y Waid, primero: confunden épica crepuscular con dramatismo plomizo y agobiante; segundo: el enfrentamiento entre ambas concepciones es meramente físico y no ético y; tercero: Ross se dedica a dibujar decenas de personajes que no aportan absolutamente nada a la historia. A ello habría que añadir la gratuidad de la inclusión del personaje del reverendo McKay (¡Y eso que es uno de los protagonistas principales!) actuando como enlace innecesario entre escena y escena y el estúpido conflicto moral superhéroes-humanidad que Waid desarrolla cansinamente en los textos de apoyo hasta su conclusión en la absurda escena final en las Naciones Unidas.

Eso sí, la historia corta que sirve de epílogo al volúmen es una de las mejores historias jamás escritas de Batman, Superman y Wonder Woman.